Hércules y la fábrica de causas

Autor:Massaccesi, Lucas - Falco, Bruno
Páginas:284-297
 
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REDEA. DERECHOS EN ACCIÓN | Año 2 Nº 4 | Invierno 2017
pág. 284 | OPINIÓN
Hércules y la fábrica de causas
Por Massaccesi Lucas y Falco Bruno
1) Introducción
El presente trabajo constituye una reexión acerca del discurso cons-
ciente o inconscientemente desplegado por los operadores judiciales en el
marco del tratamiento de causas penales “armadas” por las fuerzas de segu-
ridad, pensando el papel que los medios de comunicación masiva juegan
en su génesis y desarrollo. Utilizaremos el trabajo de Jerome Bruner, La
Fábrica de Historias: Derecho, Literatura, Vida (2003), como eje central en
torno al cual ensayar interpretaciones de la realidad judicial que día a día
transitamos desde nuestro lugar dentro de una burocracia especializada en
la viabilización del encarcelamiento de cientos de inocentes víctimas de las
agencias penales del Estado.
Nos permitimos aclarar que con los términos “causa armada” nos esta-
remos reriendo a las distintas situaciones en las que tanto fuerzas de segu-
ridad como penitenciarias intervienen en algún momento (generalmente
en los inicios) de una investigación penal o contravencional (o disciplina-
ria, en contextos de encierro), introduciendo en las mismas, informaciones
o elementos probatorios con algún grado de falsedad, de modo tal de impli-
car injustamente a un/a ciudadano/a en un hecho que no cometió.
Tales prácticas suelen llevarse a cabo con distintos objetivos. En algunos
casos, el armado de causa responde a nes extorsivos, amenazándose a la
víctima seleccionada con que si se niega a “colaborar”, es decir, si se rehúsa
a pagar la coima exigida, o a aportar información para la investigación de
algún hecho delictivo, o a participar en la gestión de alguna de las empresas
criminales que regentean las fuerzas –tráco de estupefacientes, robos, dis-
tribución intra o extra-carcelaria de alimentos e insumos, etc.-, se la involu-
crará en algún hecho delictivo, ya sea a través de la falsa atribución de armas
o drogas o de algún otro objeto incriminante, o a través de la introducción
de algún testigo falso o anónimo que lo vincule a un delito. Otras veces, el
armado responde a la necesidad de encubrir algún accionar de las fuerzas,
ya sea se trate de un actuar negligente, tal como ocurrió en el conocido caso
de Fernando Carrera retratado en el largometraje documental intitulado
“El Rati Horror Show” –que analiza la tragedia ocurrida en el barrio por-
teño de Pompeya, donde policías federales sin uniforme iban persiguiendo
a un auto, y confundiéndose de vehículo, abrieron fuego contra el de un
inocente que, a consecuencia de los impactos de bala, atropelló y mató a
peatones que caminaban por la zona-, o se trate de un accionar ilegal abier-
tamente doloso, tal como lo son las ejecuciones extrajudiciales que luego

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