Dólar y salarios en el subibaja: un histórico conflicto de la Argentina

Por un camino imaginario que va de las casas de cambio a las casas de familia, la devaluación lleva consecuencias negativas en forma bastante ágil a los hogares. Es una dinámica nada novedosa: desde hace décadas, las subas del tipo de cambio real van acompañadas de un deterioro de la participación del ingreso de los asalariados en el producto bruto. Por el contrario, en los períodos de dólar más bajo, con un valor muchas veces considerado retrasado, el ingreso de los trabajadores ganó peso. A esas conclusiones se llega a partir de los datos elaborados por el economista Martín Rapetti, director de la maestría en Economía de la UBA. La secuencia histórica da cuenta de un conflicto estructural de la Argentina, que requiere de soluciones de fondo más allá de las medidas que puedan actuar sobre la situación actual.En el subibaja descripto entran en juego dos factores. Uno es el tipo de cambio real: como en el estudio mencionado ese indicador está referido al dólar, se trata de un valor que surge de tomar un conjunto de bienes y servicios y comparar su precio en Estados Unidos con su precio local. Entonces, cuantos más pesos cueste comprar aquí un dólar, más alto estará el tipo de cambio real, porque será más cara la canasta de bienes de afuera. Esa situación lleva a que el país gane competitividad, un factor que ayuda a las exportaciones.La otra variable citada, que avanza o decrece según baje o suba el tipo de cambio, es la participación de los salarios en el PBI, tal como puede verse -para el caso de algunos años seleccionados- en el gráfico que acompaña a esta nota. El dato surge de la llamada "distribución funcional del ingreso", un indicador que, según define el economista Javier Lindenboim, muestra en qué medida los componentes de la producción, capital y trabajo, se apropian de la riqueza generada en el país. El director del Centro de Estudios sobre Producción, Empleo y Desarrollo de la UBA considera que una situación ideal sería una en la cual la masa salarial garantice un nivel de vida digno para la población, a la vez que la ganancia empresaria resulte tal que, con inversiones, se pueda ampliar y mejorar la capacidad productiva.Esos conceptos presentan sus "peros" en la vida real. El nivel de vida aceptable para una población es algo en algún punto subjetivo, aunque bien podría identificarse (para el caso de los bienes materiales), como el hecho de recibir un ingreso suficiente para no ser pobre (aun admitiendo esa definición, se puede...

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