Miradas criminales, ojos de víctima

Autor:Sánchez-Biosca, Vicente
Páginas:121-124
 
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Miradas criminales, ojos de víctima
Revista de Estudios sobre Genocidio. Año 9, volumen 13, Buenos Aires, noviembre de 2018, ISSN 1851-8184 / ISSN-e 2362-3985
Miradas criminales, ojos de víctima
Autor: Sánchez-Biosca, Vicente
Editorial: Prometeo, Buenos Aires, 2017
Reseña bibliográfica: Lior Zylberman
Es escasa la bibliografía en castellano sobre el genocidio camboyano y más aún aque-
lla destinada a su estudio visual. Es por eso que el libro de Vicente Sánchez-Biosca
resulta un aporte significativo para el análisis del caso. Con todo, este trabajo no se
agota en las indagaciones sobre la producción de imágenes de los jemeres rojos sino
que expande sus reflexiones a la relación entre imagen y violencia.
El libro tiene la particularidad de exponer ideas teóricas sobre la imagen pero tam-
bién resulta ser un diario de viaje, la travesía que el autor llevó adelante en territorio
camboyano, en los sitios de los crímenes y en los archivos del hoy museo de Tuol
Sleng, donde funcionó el centro de tortura y exterminio denominado S21. En ese senti-
do, el registro de la escritura del libro se caracteriza por ofrecer un desarrollo teórico de
los tópicos a la vez que se posiciona en un estilo ensayístico por el cual el autor invita
al lector a reflexionar junto a él, a reflexionar, si se quiere, en forma conjunta. Ambos
niveles se complementan a su vez por la solidez histórica que le permite llegar al núcleo
central del libro.
Es que la indagación sobre las imágenes de S21, los tristemente famosos mugshots,
las fotos tomadas a los prisioneros que ingresaban al centro, resultan ser la excusa, no
menor, para abrir un camino que el autor seguramente continuará desarrollando en el
futuro: las imágenes de los perpetradores. En ese sentido, el libro resulta ser también
un aporte a esa reciente línea de investigación que, si bien había sido estudiada con
anterioridad, en los últimos años se lo ha hecho, sobre todo a partir de las imágenes
registradas por los propios nazis, en forma sistemática.
Estas imágenes, a su vez, se caracterizan por otro elemento más: son también “imá-
genes de atrocidades”. Entonces, ¿cómo analizar dichas fotografías, dichas filmacio-
nes? Hay aquí una cuestión ética en juego, ya que cada imagen de atrocidad es, al
menos, una doble mirada que nos interpela: la de la víctima y la del perpetrador que
tomó esa imagen.
Con todo, para comenzar ese recorrido, para iniciar un camino que nos lleve al co-
razón del libro, Sánchez-Biosca dedica el primer capítulo –titulado “Imágenes de atro-
cidad y modalidades de la mirada”– a trabajar ese tipo de imágenes. Allí despliega
sus complejidades que, bajo su denominación, “Imagen de atrocidad”, esconde una
compleja red de sentidos y efectos. En esa dirección, las imágenes de atrocidades son
todo menos homogéneas y así como existen de diversos tipos, la recepción por par-
te del espectador generará diversos tipos de respuesta: unas generan rechazo, otras

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