La villa más alta, donde una pieza cuesta hasta $ 4000

 
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No hay registros precisos de cuántos perros con mal genio patrullan sus calles estrechas, entre casas de ladrillos sin revoque y enrejadas. Pero son muchos. Aunque no tantos si se los compara con los 40.000 habitantes que despiertan, comen y viven en las villas 31 y 31 bis. Un mundo apretujado en un envase pequeño, de 320 hectáreas, usurpadas en 1931, en Retiro. Un mundo que crece a espaldas de la legalidad: es el asentamiento porteño que más ganó en altura, pese a las restricciones que rigen para construir. Las casas se apilan hasta los siete pisos y por una habitación se pagan hasta $ 4000 de alquiler mensual.

La villa 31 tiene mayoría de extranjeros, tendida de la Illia hacia el río; tiene mayoría de paraguayos y mayoría de hinchas de River, aunque este último dato no está validado por ningún censo. Según el último relevamiento del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), el 53% son extranjeros y el 47%, argentinos.

En la 31 bis, entre la Illia y la Avenida del Libertador, la población extranjera alcanza al 76% de los habitantes. Se trata del sector que reúne más gente y que más creció en los últimos seis años. Allí, las diferentes comunidades conviven entre los barrios conocidos como Playón Este, Playón Oeste, Ferroviario, Cristo Obrero y Autopista. Son las zonas más caras para vivir, para dormir y para comer.

La villa 31 abarca los barrios Güemes, YPF, Comunicación e Inmigrantes. Muchos viven en viviendas con techo de chapa y grietas por donde se cuelan el viento y la lluvia. El frío es un visitante poco deseado, tanto como las ratas, que combate el gobierno porteño, que destina toneladas de veneno por año.

La población es joven. En la villas 31 y 31 bis los menores de 30 años concentran casi el 68% de la población, mientras que en la ciudad este grupo representa menos del 40%.

Los chicos deambulan por las calles angostas...

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