Verdianos y wagnerianos, enfrentados en un teatro de hoy

 
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Uno de los referentes más destacados del teatro español contemporáneo está en Buenos Aires. Durante 50 años, dirigió a una de las compañías catalanas más provocadoras de su país, Els Joglars. Albert Boadella está montando El pimiento Verdi, una producción que realiza el Complejo Teatral de Buenos Aires en colaboración con Teatros del Canal de Madrid, organización de la cual Boadella es su director artístico.

El proyecto, cuyo estreno está previsto para pasado mañana en la sala Martín Coronado del Teatro San Martín, se dio a conocer en 2013 en España. En esa temporada, se cumplieron 200 años del nacimiento de Giuseppe Verdi y Richard Wagner, y al creador barcelonés se le ocurrió cruzar a esos autores en una pieza en la que se narra una historia divertida y en la que, a la vez, se entonan arias de óperas de ambos compositores.

El elenco está conformado por Nacho Gadano, Mirta Arrúa Lichi, Santiago Sirur, Carolina Gómez, Nacho Mintz, Víctor Hugo Díaz, Miguel Drappo, Flor Benítez y Damián Mahler (pianista).

Al conmemorarse aquel aniversario -cuenta el realizador- y como director de Teatros del Canal sentí que tenía que hacer una producción sobre el evento. En vez de hacer una obra clásica, una ópera de uno u otro, pensé en algo más amplio y decidí construir un enfrentamiento entre el mundo wagneriano y el verdiano. Me basé en un hecho real. En Madrid hay un restaurante que se llama El Pimiento Verde. A él asisten cantantes del Teatro Real o de la Zarzuela cuando terminan las funciones. Y luego de cenar se ponen a cantar. Una vez vi un conato de hacer la Carmen, de Bizet entre varios.

En El pimiento Verdi, el propietario del restaurante es un aficionado a Verdi y monta un homenaje. Pero aparece una mesa de wagnerianos que protesta y reclama un homenaje también para Wagner. Así comienza un combate musical que va derivando en aspectos culturales y humanos, ya que ambos creadores son muy opuestos. Finalmente, terminan construyendo una ópera que denominan De consenso. El argumento es wagneriano, pero las arias, dúos y coros son verdianos.

"Ambos son dos genios por lo que había que terminar bien la obra -explica Boadella-. Yo soy más verdiano que wagneriano. Y trato de hacer un trabajo agradable, divertido, incluso didáctico. Aquellas personas que tienen poca idea de la ópera entran en el espectáculo perfectamente y llegan a conocer, en parte, cuestiones de uno y del otro."

Aunque su actividad siempre estuvo más ligada al teatro, Albert Boadella...

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