Seguridad extrema en Tierra Santa para recibir al Papa

 
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JERUSALÉN.– Los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad de Jordania, territorios palestinos e Israel contienen la respiración.ser uno de los viajes más difíciles y sensibles de su papado: un peregrinaje de tres días que lo llevará entre hoy y pasado mañana a Amman, Jerusalén, Belén y Tel Aviv, y que activó protocolos apenas equiparables a un momento de alerta bélica.Al desafío que plantea en una región siempre amenazada por los extremismos y por la falta de diálogo, el pontífice argentino añade el vértigo de lo imprevisible: sus salidas de protocolo y su decisión innegociable de moverse en vehículos comunes. "¿No quiere coches blindados? Tiene que ser una broma." Los negociadores israelíes no podían creerlo cuando el Vaticano les comunicó las condiciones de Francisco. La solución que encontraron fue blindar Jerusalén, foco estelar de la gira.Por lo menos 8000 policías y 2000 militares se desplegarán para protegerlo, junto con cientos de agentes de inteligencia. La llaman Operación Capa Blanca y obligará mañana a cerrar algunos de los principales pasos hacia Cisjordania; habrá restricciones en el espacio aéreo y regirá un virtual toque de queda en la Ciudad Vieja, el recinto amurallado donde se concentran los monumentos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islam. Más de 500 cámaras barrerán sus pasos desde todos los ángulos.En Jerusalén, el Papa sólo verá hombres armados, autoridades políticas y líderes religiosos. "Es una tristeza. Nos hubiera encantado que experimentara el calor de la gente, como a él le gusta, como en Brasil", se lamentó David Neuhaus, vicario para los católicos de lengua hebrea."Entendemos la precaución, pero pedimos sin éxito que la seguridad no fuera el único criterio. El Papa saldrá a la calle en esta ciudad santa y no habrá nadie. Nadie. La policía incluso fue a las casas de mucha gente y les pidió que ni siquiera se acercaran a las ventanas", agregóEl gobierno de Israel potencia su proverbial celo por la seguridad no sólo ante el temor siempre presente de un ataque del terrorismo islámico, sino que también busca desactivar a los grupos extremistas judíos que ya protagonizaron actos vandálicos anticristianos en rechazo de la presencia del Papa en lugares que consideran sagrados para su religión.La policía y el servicio internacional de seguridad Shin Bet ordenaron el arresto domiciliario de varios militantes de la ultraderecha desde ayer hasta que se vaya el Papa."Hay muchas clases de extremismos presentes que...

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