Se reaviva el debate en una España repleta de cargos políticos

 
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MADRID.- Illán de Vacas es un municipio rural de La Mancha que en las últimas elecciones, en 2011, batió el inusual récord de registrar apenas cinco votantes habilitados en el padrón. El último censo, el año pasado, constató una triste noticia. La población se redujo de manera notable. El único habitante censado es Julián Renilla, el alcalde del pueblo desde 1983.El caso de esta polvorienta aldea en extinción es un ejemplo extremo de la gigantesca y siempre polémica red administrativa que soporta España, caracterizada por la superposición de estructuras regionales, la excesiva burocracia y el despliegue de miles de ayuntamientos para localidades con un puñado de habitantes.La fusión de regiones en Francia reavivó el debate en el vecino del Sur. En realidad es una discusión remanida desde que el estallido de la crisis económica de 2008 puso en cuestión la necesidad de mantener un Estado en el que desbordan los cargos políticos en medio de un bombardeo de recortes sociales.A partir de la Constitución de 1978, España quedó dividida en 17 comunidades autónomas (más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla), cada una con su gobierno y parlamento propios, a los que se delegan competencias en materias como educación, salud y seguridad.En un principio se había pensado en dotar de autogobierno sólo a las regiones con una identidad histórica diferencial y fuertes movimientos nacionalistas, como Cataluña y el País Vasco, pero finalmente se dio paso a una fórmula que se conoció como "café para todos". A todas las regiones se les darían similares cuotas de descentralización.Pero a la hora de organizar el nuevo Estado democrático se decidió no eliminar las 50 provincias en las que se dividía España con pequeños matices desde el...

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