Polesello: retrato del artista que se adelantó a todas las épocas

 
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Parecía una estrella de Hollywood. Como un Al Pacino criollo, a los 30 años Rogelio Polesello posaba para las revistas con mirada seductora, recostado sobre un sillón inflable en el living de su casa, o junto a dos modelos que asomaban entre coloridos objetos de acrílico. Apenas una parte de la extensa producción de arte óptico que lo hizo famoso a nivel internacional, y que ya integraba colecciones de importantes museos como el MoMA y el Guggenheim de Nueva York.

Con esas imágenes se encontraron Verónica Rossi y Josefina Barcia cuando abrieron decenas de cajas en la casa de Belgrano donde el artista trabajó hasta su muerte, el año pasado. El equipo enviado por el Malba preparaba entonces la muestra antológica que el museo porteño inaugurará pasado mañana, con las obras fundacionales de una carrera que abarcó más de cinco décadas.

"A los 20 años ya era considerado un niño prodigio por los principales críticos de la época", dice a LA NACION la curadora Mercedes Casanegra en la primera sala del recorrido, que sorprende con los trabajos menos conocidos de Polesello. Aquellas témperas, tintas, óleos y monocopias con formas geométricas que realizó a fines de la década de 1950, recién egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Es evidente su admiración de entonces por Victor Vasarely, padre del Op Art, a quien Jorge Romero Brest dedicó una muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1958.

"Esa época estuvo marcada por el furor del informalismo, el pasaje entre la modernidad y la contemporaneidad. Pero estas obras ya son contemporáneas", opina Casanegra mientras avanza hacia un imponente mural nunca antes exhibido. Realizado entre 1960 y 61, Signos de arena permaneció hasta ahora en la casa de San Telmo del arquitecto Antonio Morello, radicado en Nueva York.

"Mientras colegas como Kenneth Kemble y Luis Wells integraban trapos o elementos de metal en las obras, Polesello usó chapas como matrices para crear tramas con la pintura", señala Victoria Giraudo, coordinadora ejecutiva de curaduría del Malba, en el segundo sector de esta muestra destinada a jerarquizar a uno de los principales artistas argentinos. En esa misma línea, el museo fundado por Eduardo Costantini dedicó sus principales salas a Víctor Grippo, Oscar Bony, Marta Minujín y Antonio Berni, entre otras figuras clave.

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