Polémica por la prórroga para sumar medidas de seguridad a los autos 0 km

 
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Irónicamente, la decisión se oficializó unos días antes de Navidad, en la semana en la que el tránsito en las rutas argentinas ya comienza a intensificarse gracias a aquellos que pueden anticipar su descanso y sumar unos días más a la primera quincena de enero.

Mediante la disposición 635-E/2017 y un acta anexa, el Gobierno y las automotrices acordaron prorrogar por dos años -estaba prevista para comenzar en enero pasado- la obligación de incluir en fábrica en los nuevos modelos el control de estabilidad (ESP, por sus siglas en inglés), entre otras medidas de seguridad. Se trata de un dispositivo de seguridad activa -interviene antes de un eventual accidente- fundamental, porque es capaz de frenar individualmente cada rueda para evitar los derrapes. A partir de 2022, todos los autos deberán tenerlo.

La decisión tomada por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (depende del Ministerio de Transporte), el Ministerio de Producción, la Asociación de Fábricas de Automotores y la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores fue muy criticada por las organizaciones de seguridad vial. Tanto el Gobierno como las empresas la defendieron con el argumento de que es una consecuencia de "la convergencia regulatoria" con Brasil y Uruguay, que también prorrogaron esa decisión a 2020.

"Hay una sola forma de definir tal decisión: es vergonzosa", afirmó a LA NACION el ingeniero Fabián Pons, director del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam). "Estamos alineados con Brasil para ver qué país es más retrógrado. Estos acuerdos de escritorio se llevan puestos cientos de vidas. Se trabaja muy finito en ciertas cosas, pero se permite hacer autos sin ESP", dijo.

"Para mejorar la seguridad vial hay un factor humano, de entorno y de vehículos. En este último estamos atrasados 13 años con Europa", dijo Pons, y agregó que el costo del control de estabilidad es "despreciable"...

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