De Mirabeau, el moderado, al terror jacobino

 
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Abrevar en la historia nos permite comprender y sumar otra mirada a nuestro presenteLa Revolución Francesa y la toma de la Bastilla, de la que hoy se cumple un nuevo aniversario, y a cuya celebración nos sumamos, es paradigma de los ciclos que afectan el humor de los pueblos cuando están expuestos a situaciones críticas, oscilantes entre los desbordes colectivos y el clamor por un orden.Honoré Gabriel Riqueti, conde de Mirabeau, "el político" por antonomasia, según Ortega y Gasset, y el orador más destacado de la Asamblea Constituyente, dejó de lado sus títulos nobiliarios para apoyar la revolución proponiendo una monarquía constitucional, a la inglesa.Para el filósofo español, Mirabeau, como auténtico político, postulaba la unidad de los contrarios. Y sentenciaba: "No acusemos de inmoralidad al gran político. Cuando miente, en rigor no miente, porque no está adscripto íntimamente a nada determinado. Las palabras y las ideas son para él tan solo instrumentos". Mirabeau, el orador del pueblo, murió el 2 de abril de 1791. Esa desaparición prematura quizá torció el destino de Francia, abriendo el camino para que la prudencia fuera desbordada por la desmesura. Después de Mirabeau vino el diluvio.En 1789, la Asamblea Nacional inició un "festival de bonos" al emitir títulos con garantía de los bienes confiscados a la Iglesia y a los aristócratas, conforme la iniciativa de Talleyrand, impulsada por Mirabeau e implementada por el célebre ministro de Finanzas Jacques Necker. Así nacieron los assignats: bonos destinados a ser canjeados por esas tierras. Por temor a la inflación, Necker dispuso que se destruyeran los títulos cuando volviesen al Estado.Como el pueblo pedía comida, los bonos recibidos no fueron invalidados y se entregaron a organizaciones sociales. Luego se resolvió emitir más assignats, ya sin respaldo, para compensar la pérdida de valor de los existentes. Opuesto a ello, Necker dimitió, la inflación se desató y, con ella, la carestía. En 1792, las protestas propiciaron la caída de la monarquía, el asalto del Palacio de las Tullerías, el arresto de la familia real y la toma de la Asamblea por parte de los jacobinos. Francia vivió así su primera y única experiencia hiperinflacionaria.En 1793, invocando la emergencia bélica, el grupo de Robespierre, Danton, Marat y Saint Just estableció una "dictadura revolucionaria" sin garantías constitucionales. Los Comités de Salvación Pública y de Seguridad General centralizaron el poder absoluto en...

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