Los medios, el cine, el mundo, la confusión y la responsabilidad intelectual

Autor:María Laura Riba
RESUMEN

En entrevista realizada a Omar González, poeta, estudioso de los medios de comunicación y presidente del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos), éste se refirió a la banalización de los medios, a la necesidad de apostar por los “nichos” culturales, a Internet y al aporte del ser humano para volver a creer que se puede cambiar al mundo (...)

 
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Entrevista a Omar González, presidente del ICAIC

En entrevista realizada a Omar González, poeta, estudioso de los medios de comunicación y presidente del ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos), éste se refirió a la banalización de los medios, a la necesidad de apostar por los “nichos” culturales, a Internet y al aporte del ser humano para volver a creer que se puede cambiar al mundo

Al abrir la puerta de su oficina, ví dibujarse a trasluz su silueta. Detrás del buró, un hombre delgado y canoso sonríe, extiende la mano e invita a sentarse y conversar. Omar González, presidente del ICAIC y buceador en mares de reflexiones sobre los medios de comunicación ordena unos papeles: “Mire, este es un articulito que estoy escribiendo y que me van a publicar en unos días. No quisiera dejar de escribir nunca”, dice sin grandilocuencia y comienza a hablar sobre lo último que ha leído. Y luego cuenta cómo es que desde San Antonio de las Vueltas y Camajuaní, en la provincia de Villa Clara, llegó a esta presidencia.

Hombre siempre ligado a la cultura nacional, se dice que el propio Fidel Castro le asignó la misión de llevar adelante el ICAIC: “Es que es un lugar muy caro a sus sentimientos”, señala. No en vano la primera ley cultural de la Revolución fue la creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

Omar González habla pausado y en tono bajo, de modo que aceptó sostener en su mano la grabadora, que solamente para él inició su giro cadencioso.

- ¿Qué o quiénes determinan actualmente lo que es arte y lo que no?

- Hoy en día existe una gran confusión estética. Una confusión bastante generalizada en el mundo, que ha borrado géneros, paradigmas, modelos, y que ha terminado mezclando de un modo u otro los referentes y los límites, hasta difuminarlos. Hoy prácticamente no se sabe distinguir entre lo que es el arte y lo que no es... Basta que alguien con poder de mercado sentencie: "Esto es arte y se vende en tanto", y empiezan a funcionar los sistemas de validaciones y de congratulaciones, hasta convertirlo en un referente poco menos que universal. Y quien lo dude, deviene un conservador. En mi opinión, hoy se hace más difícil determinar lo que no es arte que aquello que realmente lo es. No sólo el escenario, también el punto de vista ha cambiado radicalmente. Y lo mejor: no siempre el resultado es reprobable.

- ¿Considera que los grandes medios, que la televisión se han convertido en conductores de esta confusión?

- Los medios han pervertido, han confundido mucho porque se han trivializado, se han banalizado en todas sus manifestaciones, que son esencialmente cotidianas. Bueno… yo tengo dudas de si la televisión podrá desprenderse alguna vez de la banalidad del espectáculo, incluyendo los llamados informativos. Es imposible concebir la televisión sin esos programas tontos de participación que uno sabe que son triviales, pasajeros, que no ahondan (pero abundan), que no tienen calado psicológico ni intelectual, y mucho menos sin la manipulación informativa y sin la construcción de un imaginario decadente. (Y que conste, en esto el cine fue el primero). No obstante, todos sabemos que en la televisión también se realizan obras maestras, lo que introduce una complejidad adicional: las cosas no son en blanco o negro, también existen gradaciones. Pero no cabe duda de que la televisión está signada por la banalidad a nivel mundial, y que ha entronizado procedimientos estéticos y mediáticos que le son inherentes, que no provienen del cine, ni de ninguna otra manifestación, y que hacen del espectáculo --en una sociedad de espectáculos, como la actual--, su razón de ser. De ahí su forma peculiar de entretenernos más en la misma medida en que nos embrutece y aleja de la realidad. Vivimos una época en la cual lo más deslumbrante y meritorio, suele ser lo menos...

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