Delincuencia juvenil y pandillerismo. Hombre y sociedad

Autor:Rolando Barraza
 
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Barraza, Delincuencia juvenil y pandillerismo. Hombre y sociedad 1
Delincuencia juvenil y pandillerismo.
Hombre y sociedad*
Por Rolando Barraza
1. Introducción
En la evolución del hombre desde lo planteado por Aristóteles con el “to zoom
politicón”, en cuanto a la necesidad de que el hombre viva en sociedad, pero bus-
cando siempre la armonía en esa convivencia y evitando lo que Herman Hesse es-
cribió sobre su misma especie, “el hombre es el lobo del hombre mismo”, pero en
todo ese lapso de siglos entre un filósofo y un escritor, el ser humano ha tenido que
ir adaptándose a la interrelación con otros seres humanos; hemos llegado a romper
las barreras sociales en las grandes ciudades modernas1, porque esos atavismos de
las clases sociales han quedado atrás. En la mayoría de los centros donde se con-
centran grandes grupos de personas, no se interrelacionan por color de la piel o po-
derío económico, sino que nuestros jóvenes actualmente se reúnen con intereses
muy distintos y variados, como puede ser la diversión, los libros, las tareas escola-
res, intercambiar música, tertulias, deportes, en fin, un sinnúmero de motivos distin-
tos a los que tradicionalmente en los diferentes estadios del hombre se le habían
presentado.
La organización más precaria del hombre en la sociedad es la familia y, como
siempre he sostenido (no porque sea de mi invención), el ser humano desde que
nace ya lo hace en sociedad; en algunos casos tiene hermanos, abuelos, tíos, pri-
mos, amigos y familiares de sus padres, pero sin embargo la familia es el origen cen-
tral de la sociedad, la célula básica, es la fuente principal de la formación de todo
individuo, viene a ser el primer capítulo de una organización no autónoma, de las
tantas a las que pertenecerá el hombre, y no es autónoma porque desde que se ori-
gina, ya tiene un rol que cumplir, no por propia elección, sino por la imposición mis-
ma del grupo en donde nace.
Después de las primeras etapas en la vida, todo individuo tendrá que adaptarse
al medio ambiente que lo rodea; ese medio ambiente, como todos sabemos, en mu-
chos de los casos no es el más apropiado, pues es donde la cruel realidad lo ubica
en diferentes circunstancias con relación a otros individuos, dependiendo también de
las oportunidades del grupos social al que pertenece. Sí éstas son adversas su futu-
ro no es muy promisorio, si son óptimas, tendrá un buen desarrollo subsiguiente.
Si como comentaba en el punto anterior, se le presenta un medio ambiente,
que llamaríamos “adverso”, de violencia, vicio, promiscuidad, pobreza y demás, les
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* Extraído del artículo publicado en la revista electrónica “Archivos de Criminología, Criminalís-
tica y Seguridad Privada”, México, editada por la Sociedad Mexicana de Criminología Capítulo Nuevo
León A.C. (www.somecrimnl.es.tl). Bibliografía recomendada.
1 Lloyd, Warner - Meeker, Marchia - Kenneth, Eells, Social class in América, Chicago, Science
Research Associates, 1949.

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