Cierra en Pan y Arte el cálido hogar de títeres y titiriteros

 
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En Pan y Arte se termina un ciclo. Daniela Fiorentino cierra en estos días la programación de Casa de Títeres que abrió allí, tras siete años de gestión que convirtieron al teatro de Boedo en un escenario de referencia del arte titiritero. "Con el proyecto Casa de Títeres pasaron por allí casi todos los elencos que hay en Buenos Aires y algunos del interior, tanto para adultos como para niños. Con muchos estrenos, que hoy ya son clásicos", dice la titiritera devenida en gestora cultural de singular destreza.

Obras como Popigami, del grupo El Bavastel, con Carolina Erlich y Sandra Antman; Pequeño dragón, a volar, de Mariel Lewitan, entre las obras para chicos; la premiada Salvajada, de Mauricio Kartun, por la Compañía de Titiriteros de la Unsam, entre las de adultos, se cuentan entre esos estrenos con destino de clásicos que menciona Fiorentino. Con Pan y Arte acaba de ganar una mención especial de los Premios ACE por la programación.

Muchas obras producidas especialmente para Casa de Títeres experimentaron cruces entre los títeres y otros campos creativos. Así se incorporaba el dibujo en pantalla en vivo con una clown titiritesca en Cuentos animados, protagonizada por la misma Fiorentino. O más recientemente, se cruza la danza con muñecos de tamaños diversos en Mantay Grillo, la obra de Carlos Peláez y Ramiro Soñez que cierra hoy la programación para chicos de Casa de Títeres en Pan y Arte. Y Foe, dirigida por Tito Lorefice, que baja allí el telón de la de títeres adultos con la transposición de una novela...

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