La centralidad del trabajo (II)

 
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Voltaire (Francois Marie Arouet, 1694-1778) sin el profundo humanismo de Pascal, crítico acérrimo de la iglesia católica cristianismo, irónico y escéptico termina su Cándido o el optimismo con dos páginas de reflexiones acerca del trabajo que reflejan el realismo resignado con que el pensamiento cristiano enfrentó el trabajo a lo largo de su historia:

“No tengo más de veinte fanegas –añadió el anciano- pero muy bien aprovechadas; yo y dos hijas que tengo, y cuatro criados, nos ocupamos incesantemente en cultivarlas y este trabajo aparte de mi familia tres males bien grandes: el fastidio, el vicio y la necesidad.

Harto más feliz me parece este buen viejo –dijo Cándido a sus amigos- que aquellos seis reyes con quienes tuvimos el honor de comer en Venecia.

(…) Lo que yo sé – dijo Cándido- es que es menester cultivar la tierra.

Aplaudo como es justo esa resolución -añadió Pangloss- puesto que sabemos por el sagrado texto que Dios puso al hombre en jardín del Edén ut operaretur eum, esto es, para que le labrase, le cultivase, lo cual es una prueba manifiesta de que el hombre no nació para holgar”[1]

El inglés Thomas Paine (1737-1809), quien con su Common Sense fue uno de los inspiradores de la declaración de la Independencia norteamericana, introdujo el concepto de renta mínima garantizada al promover el dividendo de ciudadanía en su panfleto Justicia Agraria del año 1775. Constituye pues el antecedente de Chalaux, Chouard y Soininvaara.

El padre del liberalismo, el inglés Adam Smith comienza la Introducción de su célebre obra afirmando:

“El trabajo anual de un país es aquel fondo que en principio proporciona todas las cosas necesarias y convenientes para la vida y que anualmente consume el país; y estas cosas son siempre o el producto inmediato de este trabajo, o compradas a otros países con este producto”. [2]

La centralidad del trabajo es defendida aún con más énfasis más adelante:

“… el hombre ha de vivir de su trabajo y los salarios han de ser por lo menos, lo suficientemente elevados para mantenerlo.(…) es indispensable que gane algo más que el sustento, porque de otro modo sería imposible mantener una familia y la raza de estos trabajadores no pasaría de la primera generación”. [3]

El extenso párrafo que se transcribe a continuación describe sin lugar a dudas el grado de conciencia de Smith acerca de las nefastas consecuencias de la división del trabajo, a futuro enfatizadas por...

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