Caso Botnia y celulosa,Cátedra de Derecho Público

Autor:Prof.Jorge Berman
RESUMEN

La otra cara de la moneda. Algo más sobre el agua. Una zona llamada "Pulp". El peligro químico latente. El misterio de las dioxinas. Un turismo muy particular. Exportando problemas ambientales. Patronales como tantas. Problemas sociales. A modo de conclusión. Un conflicto creado por la industria papelera del Norte. La mudanza al Sur. El caso uruguayo. Oposición interna y externa. Las claves del... (ver resumen completo)

 
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La otra cara de la moneda

Cuando había sido invitado el Señor Ricardo Carrere del Grupo Guaybira en Junio de 2005 Invitado por la Asociación Finlandesa para la Protección de la Naturaleza, visito Finlandia del 7 al 15 de junio de 2005, con el objetivo de recopilar información independiente acerca de fábricas de celulosa en ese país, dado que la empresa finlandesa Botnia planea instalar una fábrica de ese tipo en Uruguay.Durante la visita tuvo la oportunidad de recorrer el sudeste de Finlandia, sobre el lago Saimaa, donde se ubican las plantas de UPM (Lappeenranta), Metsa Botnia (Joutseno) y Stora Enso (Imatra). Tanto allí como en Helsinki y Tampere, pudo conversar con pobladores locales, con ambientalistas, con agencias de monitoreo ambiental y con sindicalistas, obteniendo así información de primera mano sobre el tema de los impactos sociales y ambientales de la producción de celulosa. Y esto le explicaron a nuestro estimado En el verano de 2003, unos 7.500 metros cúbicos de licor negro escaparon de la fábrica de celulosa de UPM en Lappeenranta y contaminaron gravemente un área importante del lago Saimaa. De acuerdo con la prensa local, "la planta de tratamiento biológico no fue capaz de hacer frente a esa súbita descarga y en el espacio de unos pocos días el licor negro se esparció aguas adentro del lago". La prensa continúa diciendo que "el licor negro consume el oxígeno del agua, causando una elevada mortandad de peces y también oscurece el agua y contamina las orillas. Además, tiene un olor sumamente desagradable. La mitad de la población de peces resultó erradicada en un radio de tres kilómetros de la planta".

Converso al respecto con la gente local, se le informaron que el accidente generó un enojo muy grande, ya que ocurrió justo cuando empezaban las vacaciones de verano (en Finlandia el verano es muy corto) y la gente se disponía a disfrutar del lago. Para peor, la empresa no informó a nadie acerca del problema. Una persona me dijo: "Yo estaba realmente asombrada. Era como en los viejos tiempos. El agua estaba pesada, blanca, llena de espuma. El olor era terrible. Nos estropeó las vacaciones, ya que el problema duró un mes entero". Lo más increíble es que hasta el día de hoy el Estado no ha presentado cargos contra la empresa, lo que estaría mostrando el poder político de la misma.

Algo más sobre el agua

Uno de los argumentos que se han utilizado en Uruguay para "demostrar" que las fábricas de celulosa finlandesas no contaminan, es que la gente se baña en el lago Saimaa, donde las fábricas vierten sus efluentes. Sin embargo, se olvidan de mencionar que esas zonas de baños son precisamente las que no están expuestas a los efluentes y que el lago Saimaa es el más grande de Finlandia, con una superficie de 4.400 km2 (4 veces más grande que la laguna Merín), una profundidad media de 12 metros y una máxima de 93 metros. Por otro lado, tuve la oportunidad de ser llevado a una isla que se encuentra frente a la planta de UPM, donde constato que la propia empresa reconoce implícitamente la contaminación. La isla ha dejado de ser tal, debido a la construcción de un dique que es a la vez carretera. De un lado está la planta y la parte del lago donde vierte sus efluentes, en tanto que del otro lado del dique el agua está limpia. A poca distancia hay una bomba, que la empresa utiliza para sacar agua del lado donde ésta está limpia para enviarla a la planta para su uso en el proceso industrial. O sea, que reconoce que el agua del otro lado no es apta ni siquiera para la industria. Además, se le mencionó -aunque no tuve la oportunidad de verlo- que en otras plantas las empresas utilizan un sistema de bombeo para empujar sus efluentes lejos de las costas.

También es importante mencionar una diferencia sustancial con Uruguay: el largo y muy frío invierno. En efecto, durante muchos meses el agua del lago permanece totalmente congelada, a tal punto que pueden transitar vehículos pesados sobre el mismo. Eso hace que los efluentes fluyan por debajo de la capa de hielo durante todo ese tiempo, por lo que no es una situación comparable a la de Uruguay.

Una zona llamada "Pulp"

La fábrica de Botnia se encuentra en Joutseno en una zona llamada "Pulp". Lo interesante es que "pulp" ni siquiera es una palabra en finlandés, sino que significa celulosa en inglés. Más interesante aún es que antes se llamaba Haukilahti, que en finlandés quiere decir "Bahía de los Hauki" (una especie de pez). Demás está decir que ese nombre es cosa del pasado, ya que son pocos los peces de esa especie que han logrado sobrevivir. Una pobladora local nos acompañó a orillas del lago y nos contó los problemas sufridos a lo largo de su vida por causa de la fábrica de celulosa. Nos dijo que si bien la situación había mejorado, la pesca estaba prohibida cerca de la fábrica y que no se podía alimentar "ni a los gatos" con esos pescados. Si bien ahora el agua está mucho menos sucia que antes, igual es frecuente ver espuma sobre el agua. Nos contó además un chiste del humor negro local: "Esta es la mejor playa para quienes quieran adelgazar, porque uno se mete en el agua y sale con solo los huesos".

Joutseno solía ser una región eminentemente agrícola. Ya no más. Ahora su casi única actividad económica es la fábrica de celulosa. Su otra actividad es de "servicios": una cárcel. Hasta el hospital para enfermos mentales que hay allí dejó de funcionar. El turismo no existe y no pudo pernoctar allí como quería, por la simple razón de que no hay ningún lugar donde alojarse.

El peligro químico latente

Es importante saber que las fábricas de celulosa utilizan grandes cantidades de compuestos químicos peligrosos. Entre ellos se encuentra el dióxido de cloro (utilizado para el blanqueo de la celulosa), que es un gas violentamente explosivo. Sumado a todos los demás productos químicos que se utilizan en la producción de celulosa, resulta claro que estas fábricas implican un peligro químico latente y permanente. De acuerdo con informaciones de una integrante del Partido Verde finlandés, el Director del Organismo de Ordenamiento Territorial de la ciudad de Lappeenranta dijo recientemente que nadie debería vivir en el entorno de 5 kms alrededor de la fábrica de celulosa. Afirmó que esa era una directiva de la Unión Europea y que la razón principal era precisamente la posibilidad de accidentes vinculados a los productos químicos utilizados en las plantas. Se nos dijo además que en las escuelas locales hay prácticas mensuales de seguridad, que incluyen el uso de máscaras antigás.

El misterio de las dioxinas

Uno de los principales problemas ambientales asociados a la industria de la celulosa ha sido el de la liberación de un conjunto de sustancias sumamente tóxicas conocidas bajo el nombre genérico de dioxinas. Imaginé que éste sería uno de los principales aspectos del monitoreo ambiental en esta región. Para sorpresa del interlocutor , cuando pregunto a las personas encargadas del monitoreo del aire y a las responsables del tema agua, me respondieron que ni se hacía ahora ni se había hecho antes un seguimiento de estos contaminantes. Es más, no tenían ni idea si alguien estaba haciendo ese monitoreo en otras zonas del país. Esto resulta un misterio, ya que de acuerdo con las afirmaciones de los representantes de UPM/Botnia en Uruguay y de los delegados finlandeses a la Conferencia de las Partes del Convenio de Estocolmo (que incluye a las dioxinas entre los contaminantes a ser eliminados), parecía que en Finlandia el tema estaba bajo total control. Sin embargo, al menos en la zona recorrida (con tres grandes fábricas de celulosa), el tema dioxinas ni siquiera es conocido y mucho menos controlado.

Un turismo muy...

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