Bioestera en Indonesia. Entre ogros, lobos feroces y pozos de carbono

RESUMEN

Giam Siak Kecil – Bukit Batu, sitio indonesio que acaba de añadirse a la Red Mundial de Reservas de Biosfera, está destinado a convertirse en un “laboratorio vivo” para el desarrollo sostenible. (...)

 
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Giam Siak Kecil – Bukit Batu,1 sitio indonesio que acaba de añadirse a la Red Mundial de Reservas de Biosfera, está destinado a convertirse en un “laboratorio vivo” para el desarrollo sostenible. Allí se elaborarán y ensayarán remedios contra el cambio climático.

Estos últimos años, Indonesia estuvo con frecuencia en el centro de los debates sobre el cambio climático. Tanto en su aspecto positivo como en el negativo. Inundaciones, sequías, islas y litorales sumergidos bajo el mar, ciudades transformadas en verdaderos hornos, bosques incendiados, ecosistemas destruidos en un abrir y cerrar de ojos ecológico… El clima está trastornado. El cambio climático hace de lobo feroz de la naturaleza, exhibe sus garras afiladas y nos enfrenta a nuestros terrores más alocados.

Sin embargo, nos equivocaríamos caracterizando al cambio climático bajo el aspecto de un ogro cuyo acceso de ciego furor precipitaría a nuestra puerta. La imagen que mejor le correspondería sería la de un gentil vecino que no cesa de enviarnos corteses mensajes para decirnos que nuestro roble invade poco a poco su césped y que apenas recibidos arrojamos al cesto. Salvo que hoy, las raíces del roble crecieron hasta el salón y el gentil vecino llega a nuestra casa armado con una motosierra.

Cuanto se nos dice en la actualidad sobre el cambio climático no tiene nada de revolucionario pues los científicos nos lanzan desde hace décadas advertencias sobre la cuestión. En el transcurso de un siglo las temperaturas aumentaron 0,75°C, y se prevé que antes de 2100 se producirá un alza que puede ir de 1ºC a 5,8°C.

Algunos afirman que ha sido la tecnología la que nos puso en este apuro ecológico y que es por tanto ella quien arreglará las cosas. Así nacieron la mar de propuestas: desviar el calor de la superficie terrestre mediante reflectores, rellenar con hierro los océanos para activar el fitoplancton, gran consumidor de carbono…y me ahorro muchas más asombrosas. El problema con las soluciones puramente tecnológicas es que logran calmar, pero rara vez curar. Frente al sobrepeso del enfermo observamos que ni la cirugía ni las píldoras para adelgazar ofrecen un remedio duradero. Algo similar ocurre con la búsqueda de nuevas soluciones para el almacenamiento de nuestro exceso de carbono. Es inútil tratar de ubicar en algún sitio nuestros miles de millones de toneladas excedentes. Lo...

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