Zonceras del peronismo y falsos profetas

La Operación Duque de Ahumada entró en la historia veintitrés minutos después de las seis de la tarde. Un teniente coronel de la Guardia Civil, pistola en mano, irrumpió en el hemiciclo del Congreso, desplegó doscientos hombres armados con subfusiles y, tras algunos gritos y forcejeos, efectuó un disparo al aire. La escena filmada es legendaria: casi todos los diputados se arrojan bajo sus butacas; el presidente se mantiene erguido y digno en su escaño. Esa imagen enigmática, ese pequeño gran gesto de coraje personal y cívico, persuadió al escritor Javier Cercas de realizar un libro famoso: Anatomía de un instante, crónica del fallido golpe de Estado de 1981 y vindicación llena de claroscuros de aquel abogado de pasado falangista que en medio de toda clase de acechanzas condujo a España de la dictadura a la democracia. Ese mismo estadista es el padre de la llamada Transición, que los españoles con justicia endiosaron porque después de tantos muertos y enconos, les permitió crear un sistema político de tolerancias y alternancias que sacó al país de su atraso y oscuridad. Cuando la crisis económica golpeó por primera vez a esa nueva nación lujosa, una corriente liderada por el kirchnerismo español (Podemos) pasó a demonizar el Acuerdo de la Moncloa, el bipartidismo y todos y cada uno de sus provechosos subproductos. El "europeronismo", tal como lo define uno de sus líderes, se puso entonces de moda y pareció que los argentinos conseguiríamos finalmente hundir a la Madre Patria con nuestros esperpentos populistas de exportación. Por eso causan enorme sorpresa los resultados de una encuesta publicada por El País de Madrid: Adolfo Suárez, aquel centrista digno pero en parte olvidado que le hizo frente al teniente coronel Tejero y que murió sin aspavientos en 2014, aparece hoy como el "presidente ideal" para conducir este período de vacas flacas y grandes frustraciones. El sondeo indica que es el favorito no solo entre la izquierda y la derecha, sino en todas las franjas etarias y por encima de cualquier otro mandatario de la era de la prosperidad. A pesar de tanta propaganda populista en contra, sigue flotando en el imaginario español la idea de que la Transición fue "el período de mayor voluntad para ceder y alcanzar acuerdos" y que Suárez sintetizaba y no cavaba trincheras. Vaya vueltas de tuerca que trae la historia. Cuando politólogos apresurados del mundo anuncian el Apocalipsis, el ocaso de la democracia y el advenimiento de los mesías...

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