Cuestión de vida o muerte

 
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Los Archivos Burns, un verdadero tesoro de más de un millón de fotografías históricas organizadas hasta llegar al techo de un edificio en Manhattan (propiedad del oftalmólogo que los bautizó con su nombre), pintan uno de los retratos más exhaustivos sobre los comienzos de la ciencia médica en el mundo. El pasado verano boreal, esta institución adoptó una nueva identidad: la de una facultad de medicina televisiva donde los integrantes del elenco de The Knick –la serie de Steven Soderbergh que Max estrena esta noche, a las 21, en nuestro país, y que relata la vida en un hospital neoyorquino a comienzos del siglo XX– podían practicar las técnicas quirúrgicas de la época sin temer por la integridad de ningún ser humano. "Les dimos brazos y piernas de silicona y les explicamos cómo usar un bisturí, coser heridas, hacer torniquetes. Todos estaban muy satisfechos porque el apocalipsis zombi los encontraría más que preparados", comenta entre risas Stanley Burns, que, además de dueño del archivo, es también el asesor médico de la serie.No hay monstruos en The Knick, en la que Clive Owen interpreta a un cirujano tan brillante como ambicioso que intenta sacar a la profesión "de la barbería y llevarla al futuro", como dice en los tramos iniciales de esta ficción, mientras que el hospital que lidera enfrenta los enormes cambios sociales de la Nueva York de 1900.De hecho, muchas de los elementos aparentemente góticos de la trama, desde la adicción al opio del doctor Thackery hasta las cirugías surrealistas que realiza junto con sus colegas (y el escaso porcentaje de sobrevida que tienen la mayoría de ellas), están tomados de fuentes históricas. Y el retrato que pintan de las condiciones de salubridad pública no es precisamente agradable: ya desde su primera escena (una horrorosa cesárea realizada con el único acompañamiento sonoro de las máquinas de succión manuales) queda en claro que The Knick no ofrecerá reconfortantes imágenes en la vena de Grey’s Anatomy. "Quiero que al menos la mitad de los espectadores se tape los ojos al ver una escena –afirma Steven Soderbergh, que dirigió, filmó y editó cada uno de los diez episodios que componen la primera temporada de la serie, con una segunda ya en preparación–. Debe haber por lo menos una situación en cada capítulo que te haga mirar a otro lado. Y creo que lo logramos."El cineasta leyó el piloto de The Knick pocos meses después de anunciar su retiro del cine. El proyecto le ofrecía la posibilidad de seguir subvirtiendo...

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