Las ventajas de un buen lifting

 
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La bolsa de trabajo de los entrenadores late al ritmo de los sacudones. Pero desde hace un tiempo se ha acentuado un natural recambio generacional. Pasó el tiempo de Menotti y Bilardo, lógicamente. Naturalmente también, el de Yudica, Jorge Solari, Rogel, Oscar López, Marchetta, Rivoira, Habegger, Picerni o Cayetano Rodríguez. Y el de Merlo, Cappa, Veira, Brindisi o Basile. Quizá, también, el de Bianchi. Avanza una nueva camada que empezó a filtrarse con la discreción como aliada. Aún desde escuelas diferentes, pero con algunos rasgos en común, como un perfil medido, espíritu trabajador y atrevimiento para apostar por un juego que no rechace los recursos estéticos. Desde Gareca, Gorosito o Burruchaga, pasando por Borghi, Cagna, Astrada, Gamboa y Garnero, hasta Asad, Sava, Sebastián Méndez o Zubeldía. Claro que hay más nombres.La renovación es vital para motorizar toda actividad, para rejuvenecerla con otras ideas. El actual torneo de primera división es una muestra irrefutable: 15 de los 20 entrenadores tienen menos de 50 años. De Gallardo (38) a Troglio (49). Apenas Perazzo (52), Alfaro (52), Zielinski (54), Bauza (56) y Miguel Russo (58) elevan el promedio. El paso del tiempo inexorablemente modifica el escenario, pero no descalifica. Porque más allá de estilos y funcionamiento, lo que prestigia es la conducta, los modos.Afortunadamente, muchos de los nuevos técnicos dejan claro que sus convicciones están muy por encima del miedo al resultado. Que demuestran coraje táctico y especialmente valentía, un valor incuestionable. ¿El atrevimiento está emparentado con la edad? Presumo que no. Tiene más que ver con el enriquecimiento que tuvieron como futbolistas...

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