Venderán toneladas de chatarra ferroviaria para recuperar terrenos

 
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El motor diesel de una locomotora que recorrió la Argentina, las fundas de pistones que marcaban el ritmo de la marcha de esos viejos convoys diesel y un par de radiadores que aclimataban antiguos vagones son los restos que quedan de aquella gloriosa época en la que el ferrocarril vernáculo era la estrella del transporte público y de cargas.

Esos elementos forman parte hoy de la chatarra que se apila en los talleres de Liniers y que, luego de una licitación pública, será entregada para ser reutilizada y así recuperar el predio que supo albergar hasta 8500 empleados.

En total son 40.000 toneladas de material ferroviario en desuso, almacenados en terrenos públicos de todo el país, que el Ministerio de Transporte de la Nación busca deshacerse con la idea de recuperar terrenos y utilizarlos para la construcción de viviendas del Plan Procrear y rehabilitar depósitos y talleres de mantenimiento ferroviarios. Además, el objetivo de la venta es impedir la contaminación visual y del suelo, frenar la oxidación de la chatarra y la concentración de focos infecciosos entre los residuos, según indicaron fuentes oficiales.

La última licitación se realizó en 2009. De todas maneras, estas 40.000 toneladas sólo representan el 10% de toda la chatarra ferroviaria en manos del Estado argentino, según cálculos oficiales. Por ejemplo, de este lote no forman parte unas 600 unidades, entre vagones y locomotoras, compradas a España y Portugal durante la administracción de Ricardo Jaime, que hoy están sujetas a un proceso judicial.

La chatarra ferroviaria consta fundamentalmente de coches, formaciones y otros elementos que se encuentran en desuso. Se trata de material rodante, materiales de vía, repuestos (de vagones, coches de pasajeros, locomotoras), mobiliario, herramientas, maquinarias y otros materiales que no integraron los contratos de concesión y quedaron como remanentes a cargo de la ex Ferrocarriles Argentinos.

En Liniers, por caso, hay hasta hornos de fundición. Cuando el tren empezó a circular en la Argentina, los repuestos se fabricaban en esos talleres. "Cada pieza que se rompía debía ser reparada o fabricada en este lugar. La viruta que generan las ruedas que están en desuso es muy valiosa para la fundición", apunta uno de los empleados, que muestra el espacio que será liberado para construir un nuevo almacén. Los edificios de este taller están protegidos por una ley porteña por el patrimonio edilicio que representan...

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