El triste signo de lo que vendrá

 
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Probablemente no sea una regla exacta, pero es fácil pensar que la relación entre la ciencia ficción y la TV suele estar filtrada por el ánimo de la sociedad que intenta reflejar. Cuando el panorama se oscurece, el espejo que suele proponer el género incomoda y deprime a un público que ya de por sí no suele sonreírle tanto como a su hermana emotiva, la fantasía. En esta época de crisis, lo que asoma en las series son los personajes de cuentos de hadas de Once Upon a Time y Grimm , las intrigas palaciegas de Game of Thrones , los vampiros y hadas sedientos de experiencias de True Blood: historias ambientadas en un mundo casi idéntico al nuestro, pero en el que los protagonistas tienen un destino manifiesto que cumplir, y capacidades mágicas para alcanzarlo.Más allá del tono y la complejidad dramática de cada una de esas propuestas, todas imparten una noción de orden y propósito diametralmente a la cosmovisión de los mejores...

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