Todas las caras del festival de Santiago, en Chile

 
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SANTIAGO, Chile.- El Festival Santiago a Mil tiene varias caras. En verdad, no son miles, pero sí muchas que abren diversas aristas. Es, junto al de Bogotá, el encuentro escénico que mueve mayor cantidad de espectáculos y de público dentro del mapa de festivales sudamericanos. Desde 2006, todos los eneros, esta movida teatral se instala en la calle, se mete en la agenda de lo cotidiano, tiene visibilidad propia. Lo cual no es un dato menor, tratándose de una gran metrópoli como es la bella y desmembrada ciudad de Santiago de Chile.

Su convocatoria es tal que, el año pasado, sólo durante enero, convocó la misma cantidad de espectadores que asistieron al teatro durante los otros 11 meses del año. El dato en sí mismo tiene, por lo menos, dos caras, dos aristas, dos perspectivas para analizar. Por una parte, el impactante poder de convocatoria que tiene Santiago a Mil, y, desde otra óptica, cabe pensar en la escasa convocatoria que tienen las expresiones vinculadas a las artes escénicas dentro del mapa del consumo cultural. Un estudio sobre este último tópico marca una (leve) curva decreciente entre 2005 y 2012 en lo que hace a la población que asiste al teatro. Sin embargo, hay un dato sumamente alentador: la franja de aquellos que dicen no haber asistido nunca a un espectáculo de teatro o de danza bajó del 23 al 4 por ciento.

Cierta falta de hábito vinculado al consumo de las artes escénicas convive con otro dato de la realidad: la potencia de algunos trabajos nacidos y criados de este lado de la cordillera. Por ejemplo, en estos días de Santiago a Mil, se presentó Feos, una potente obra con dramaturgia de Guillermo Calderón (el mismo de Neva, que tanto éxito tuvo en Buenos Aires) a cargo de la compañía Teatro y su Doble. Con la intención de que el teatro forme parte del ADN de la población, la Fundación Teatro a Mil, organización sin fines de lucro que viene haciendo esta movida desde 2004, impulsa el proyecto para que la formación actoral sea parte la currícula de la educación pública.

Recorriendo la ciudad hay otra cara: la gran cantidad de salas que hay en Santiago (63, según un informe del Consejo Nacional de Cultura y las Artes). Las hay desde las pequeñas, que están ubicadas en el barrio de Bellavista, hasta una dedicada a la danza contemporánea en el barrio de Yungay (el lugar por excelencia del street art).

Mientras este enero los argentinos rompen récords de compras en los shoppings, la curva de salas nuevas también aumenta. En...

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