Sufre, pero termina contento

 
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San Lorenzo resultó responsable de casi todo. De los sufrimientos y de sus finales felices. De sus alegrías y también de sus penurias. Como le pasó ante Danubio en la Copa, anoche en Florencio Varela dio vuelta un partido que comenzó en desventaja y lo ganó por 2 a 1 sobre Defensa y Justicia.

San Lorenzo resultó responsable de meterse en problemas desde el inicio. Apenas sonó el silbato de arranque. Estuvo ausente desde el primer instante, cuando a los 27 segundos se encontró en desventaja por otro error defensivo de esos que le cuesta corregir a pesar de los cambios. Desborde por la derecha de Axel Juárez y definición certera de Ciro Rius ante la incredulidad de los aturdidos jugadores azulgranas. Volvían a la titularidad Buffarini, Fontanini, Yepes, Mussis, Barrientos, Cauteruccio y Quignón (uno de los más destacados). Todos se vieron sorprendidos en esos primeros momentos en los que el local se llevó por delante al equipo de Edgardo Bauza, porque primero Eugenio Isnaldo y luego Rius tuvieron la posibilidad de ampliar aún más el marcador.

Pero también Defensa cometió un pecado al confundirse tan rápido en el primer tiempo de un partido en el que amenazó con convertirse en protagonista de una hazaña. Porque gran parte de la explicación del encuentro estuvo en que los dirigidos por Darío Franco pasaron de la dinámica y los desbordes, a la distracción defensiva. En uno de ellos, Franco Mussis superó su marca, se metió en el área y definió cruzado con la pierna izquierda para marcar su primer gol con la camiseta azulgrana.

El partido contagiaba desde esa facilidad que dieron las dos defensas. Entusiasmaba. Invitaba a confiar en otro gol en cualquiera de los dos arcos por las grietas defensivas de ambos. Sustentaban su propuesta fundamentalmente en la dinámica, recuperación y salida rápida del mediocampo, particularidad que ponía a jugadores en las narices de ambos arqueros: tanto Sebastián Torrico como Gabriel Arías fueron exigidos bastante.

Cuando pudo hilvanar una buena acción colectiva y la sostuvo con toques, San Lorenzo ganó protagonismo. Se metió en el corazón del área con Buffarini y Cauteruccio; el delantero esta vez no se nubló y definió con frialdad. Así, el atacante y el Ciclón parecían que se habían amigado con el poder ofensivo, una cuota pendiente en los últimos tiempos del equipo.

Está a la vista, el...

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