Submarino ARA San Juan: la reacción de los familiares tras el último anuncio de la Armada

RESUMEN

Enrique Balbi se dirigió a los medios y reveló que se detectó una "anomalía hidroacústica" que podría ser el navío desaparecido

 
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MAR DEL PLATA.- Mira a los ojos, alza las cejas, se encoge de hombros y aprieta los labios. de la región cuyana, la mujer se disculpa, gira y se va al anochecer, como si debiera guardar en secreto lo ocurrido minutos antes en la Casa de Jefes, donde autoridades navales les dieron el cuarto y último informe del día con . La cautela, de nuevo, vuelve al comando de las emociones. "Adentro el clima está muy pesado", admitió una fuente que estuvo presente.

El “ruido” subacuático detectado muy cerca de la última ubicación del hizo otro tanto aquí en una jornada que había desnudado incomodidades y quiebres anímicos elocuentes entre tantos que en la Base Naval aguardan por noticias de los 44 marinos desaparecidos.

“¿Por qué no salieron a buscarlos enseguida? ¿Para qué tanto protocolo? El tiempo ya se acaba”, decían, estremecidos, Elena y Federico, hermanos de Cristian Ibáñez, radarista del buque desaparecido hace ocho días. Nada ni nadie los convence de que no se supo ni quiso hacer más ni mucho antes para ir .

Recién llegados de la ciudad desde Rosario, eyectados por decisión propia del salón principal de la Casa de Jefes al ver el clima generalizado de dolor y congoja que otros familiares de los marinos comparten puertas adentro de la Base Naval, quebraron ese pacto implícito de mesura en la vigilia y se decidieron a alzar la voz con recriminaciones hacia las autoridades.

“Esperamos un milagro y que mi hermano vuelva, con toda la tripulación”, dijo Elena Alfaro, hermana del suboficial Ibáñez por parte de madre y en shock porque el primer parte oficial que recibió de manera personal volvió a ser sin novedades. .

Federico Ibáñez fue crudo cuando tuvo que relatar lo que encontró al ingresar al recinto donde esperan otros familiares: “Parecía un velorio”, dijo sobre esa escena de personas que lloran y caras con miradas perdidas, empañadas por desesperanza. “Es insólito que hayan apelado a un protocolo y no busquen desde un principio bajo el agua, porque para mí el submarino está en el fondo”, aseguró a LA NACION.

Los Ibañez corrieron las cortinas de un ambiente íntimo donde el realismo arrincona cada vez más a tanta manifestación de fe y la escasez de datos permite que de tanto en tanto afloren fácil los malos presagios. Un contexto que se afronta en mancomunión, con rezos compartidos y palmadas que llegan al que más flaquea del que mejor sabe disimular el peso emocional que arrastra desde hace...

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