Seguros que no son tales

En nuestro país resulta imperioso un profundo cambio en materia de seguros de responsabilidad civil con motivo de accidentes de tránsito no sólo a los efectos de cubrir debidamente a las víctimas, sino también de proteger íntegramente el patrimonio de los asegurados que resulten civilmente responsables de los daños causados. Lamentablemente, el régimen actual no cumple con esos objetivos.

En cuanto a la debida reparación de los daños sufridos por las víctimas, cabe destacar que la suma asegurada prevista por la disposición que regula el seguro obligatorio asciende a la cifra irrisoria de 200.000 pesos por persona en caso de incapacidad equivalente al 100% o muerte con un tope por acontecimiento de 400.000 pesos que incluye a todos los damnificados. Resulta evidente que están muy por debajo de los promedios indemnizatorios que fijan los jueces en oportunidad de dictar sentencia en este tipo de casos. Tal circunstancia ocasiona graves problemas para las víctimas, que se ven privadas de acceder a una indemnización justa y adecuada a los daños efectivamente sufridos.

Si bien este tipo de situaciones se encuentra atemperado cuando el asegurado contrata un seguro voluntario de responsabilidad civil, lo cierto es que en accidentes de cierta magnitud también la suma asegurada en este tipo de cobertura suele ser insuficiente. Ello se debe fundamentalmente a que la suma asegurada no acompañó la evolución de los índices inflacionarios que, de un modo u otro, han servido de referencia a los jueces a la hora de fijar los montos indemnizatorios con motivo de los reclamos.

Así, por ejemplo, baste señalar que el importe de la suma asegurada en el caso de los vehículos se mantuvo en 3.000.000 de pesos durante mayo de 1993 y diciembre de 2013, es decir, 20 años. La suma asegurada recién fue aumentada por la Superintendencia a partir del mes de diciembre de 2013 y sólo a 4.000.000. de pesos El desfase resulta más que evidente y se debe a que ese organismo oficial, igual que muchos otros, de los cuales el más escandaloso ha sido el Indec, no ha reconocido la inflación efectivamente acontecida.

Tal circunstancia incrementó las posibilidades de que, al dictado de...

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