Sánchez suma otro fracaso y España se hunde en la incertidumbre

MADRID.- España se internó anoche aún más en territorio desconocido. Por primera vez en 39 años de democracia un candidato con el encargo del rey para formar gobierno resultó rechazado por la mayoría absoluta del Congreso.

El socialista Pedro Sánchez marchó resignado hacia su segundo fracaso en 48 horas y el limbo político derivado de las elecciones del 20 de diciembre se prolonga por tiempo indefinido. Obtuvo 131 votos a favor (90 del PSOE, 40 de Ciudadanos y uno de Coalición Canaria) y 219 en contra.

Lo previsible de la derrota de Sánchez no mitiga el impacto brutal de la incertidumbre que nubla a la quinta economía de Europa. El conservador Mariano Rajoy, líder del Partido Popular (PP), seguirá gobernando con poderes limitados, mientras todas las vías de pacto parecen cerradas. La salida extrema que ofrece la Constitución es repetir los comicios a mitad de año, con la posibilidad cierta de que el resultado retorcido también se repita.

El caos vuelve a incomodar al rey Felipe VI, que debe decidir si le ofrece a alguien más que intente la investidura antes del 3 de mayo, fecha límite para disolver las Cortes en caso de que persista el vacío de poder.

Rajoy se opuso a permitir un gobierno de Sánchez, a quien considera inhabilitado por haber salido segundo en las elecciones con el peor resultado histórico del PSOE. Pero el actual presidente -el más votado en diciembre- consumió esta semana los últimos cartuchos que le quedaban para negociar un pacto que lo reafirme en La Moncloa.

Rompió acaso de manera definitiva su relación con el liberal Albert Rivera (Ciudadanos), su único aliado hipotético. Rivera ratificó su acuerdo de gobierno con los socialistas y pidió a los diputados del PP que busquen de una vez un nuevo líder. "Rajoy me retiró el saludo", dijo ayer.

La izquierda también sangra. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, desparramó el martes golpes bajos a los socialistas y alejó la opción de negociar con Sánchez.

El debate de ayer, brevísimo, mostró a unos líderes agotados de interpretar un libreto inconducente. Los discursos desbordaron de guiños a la opinión pública, sin expectativa de convencer a los diputados que deben votar ahora, sino a los ciudadanos, de que, si nadie cede, tendrán que ir otra vez a las urnas el 26 de junio.

"Mi único fracaso habría sido rechazar el encargo que me hizo Su Majestad, como hizo el señor Rajoy. Hemos puesto a correr el reloj de la democracia", leyó Sánchez desde el estrado. Insistió...

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