Salir de la cueva para hacer bailar al mundo

 
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Jorge Drexler respira profundo, como si quisiera recibir una bocanada de aire fresco. Se estira. Entrado en los cuarenta, siente su cuerpo más flexible que antes. Un rompecabezas de recuerdos arma la trama de un proceso interno que llegó a su fin con la salida de su último disco, . A su paso por Buenos Aires, el cantautor uruguayo se tira sobre el sillón de un hotel céntrico y confiesa dos carencias de su niñez. "Yo me crié en un país dominado por la opresión de la dictadura militar, donde no se podía bailar. Tenía otra carencia: no comía pescado. Mis padres eran otorrinolaringólogos y siempre escuchaba que los llamaban de las guardias de los hospitales para sacar las espinas de pescado que se quedaban en la garganta de la gente. ¿Por qué te cuento esto? Porque, para mí, fue todo un proceso que me llevó a un territorio que me estuvo vedado por mucho tiempo. Hace quince años empecé a decir: «No me puedo perder el pescado» y hace poco me pasó lo mismo con el baile. Pensé que me podía sobreponer, conquistar esos límites y expandirme."

Drexler, el hombre que ganó el Oscar en 2005, que grabó más de una docena de discos y que se convirtió en una referencia artística desde (1999), siente que conquistó una de sus batallas más importantes. En , cambia su reconocido trazo intimista por el pulso de la América mestiza y bailable. El disco funciona como catarsis personal y manifiesto generacional. "Te va a sonar una demencia, pero bailar, para mí, es una manera de demostrar que no ganó la dictadura."

La nueva producción que vendrá a presentar en el mes de mayo consta de doce canciones hechas para los pies que fueron compuestas durante una semana en una casa en la playa en la más absoluta soledad, pero también experimentando el baile de lugares ocultos de América latina. "Ya he bailado el samba en un rancho de pescadores en Brasil; he bailado de forma clandestina en Chile, y en los garitos de salsa en Bogotá y Costa Rica. Se ha vuelto como una suerte de búsqueda ir a lugares auténticos de América latina. Empecé a sentirme en casa en esos lugares porque yo también soy eso y tengo derecho a la alegría", concede el músico. Para redondear su nuevo concepto sonoro, Drexler sumó invitados como Caetano Veloso, Li Saumet (cantante de Bomba Stéreo) y Ana Tijoux. "En este disco, América latina tiene mucha presencia. Desde que era chico mi abuelo me traía casetes de vallenato de Alejo Durán y siempre vivía eso con gran curiosidad. Pero desde hace cuatro años que...

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