La Salada, modelo de trabajo en negro y fraude

RESUMEN

La feria que fue puesta como ejemplo por el Gobierno e invitada a misiones comerciales en el exterior es intimada por sus deudas con el fisco bonaerense

 
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por la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA) el mes pasado, los inspectores detectaron que sólo el 15 por ciento de mil puestos controlados en la feria de La Salada, en Lomas de Zamora, a orillas del Riachuelo, está al día con el fisco bonaerense y que sólo el 55% de esos locales está inscripto en Ingresos Brutos del distrito.

El operativo hecho público por las autoridades provinciales -que acaban de abrir en una oficina para gestiones tributarias y consultas por parte de los feriantes a los que se pretende registrar debidamente- tuvo como objetivo la lucha contra el trabajo en negro y la explotación laboral. Así lo definió el director ejecutivo de ARBA, Iván Budassi, en el contexto de la campaña lanzada por el kirchnerismo nacional, que consiguió sancionar en el Congreso la ley destinada a "la promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral".

Los índices de empleo no registrado en nuestro país siguen siendo muy altos. Alrededor de cuatro millones de personas en relación de dependencia, que viven en centros urbanos, están en negro, es decir, no cuentan con aportes jubilatorios ni con cobertura de una obra social ni de un seguro de riesgos del trabajo.

Durante los once años de gobierno kirchnerista esa situación se mantuvo con apenas pocas variantes. Las mejoras fueron escasas y no es la primera vez que se habla de un programa para disminuir el trabajo no registrado.

Uno de los argumentos más reiterados para explicar que se mantenga esa anomalía sigue siendo la dificultad que representa detectar ese tipo de irregularidades. Pero, en el caso de La Salada, esa justificación es por lo menos curiosa, pues se trata de un negocio millonario, tan antiguo y tan expuesto que resulta inverosímil que las autoridades se desayunen recién ahora con su falta de cumplimiento de las obligaciones fiscales y previsionales.

Esa feria nació en la década del 90, cuando unos pocos inmigrantes bolivianos se instalaron en Ingeniero Budge, en tierras donde funcionaba el complejo de piletas de natación conocido como Punta Mogotes. De ahí que la mayor de las ferias que componen el complejo lleve este nombre.

Hoy conforman el predio cuatro grandes sectores, con miles de puestos de cuatro metros cuadrados de superficie en promedio cada uno y un costo de alquiler por metro cuadrado que muchas veces duplica a los de los centros comerciales legalmente instalados en las principales urbes del país.

En mayo, la ARBA controló...

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