Ronda de cantores en la gran usina del tango

 
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Alberto Castillo la entonaba en la década del 40: "Aquí está la elegancia. Qué pinta, qué silueta. Qué porte, qué arrogancia, qué clase pa’ bailar. Así se corta el césped mientras dibujo el ocho, para estas filigranas yo soy como un pintor (...) Así se baila el tango...".Varias décadas después, Rubén Juárez preguntaba "¿Qué tango hay que cantar?" Se lo consultaba al fueye: "¿Qué tango hay que cantar, para poder seguir, creyendo en el amor una vez más? Y así disimular ante la gente la pena de un amor que ya no está. ¿Qué tango hay que cantar? Decime bandoneón".Hoy la pregunta sería: ¿cómo hay que cantarlo? El festival de tango de Buenos Aires tiene un segmento dedicado a cantores de una misma generación. Anteayer, en una larga jornada que culminó con una ronda de cantores, varios de estos intérpretes alzaron su voz en conciertos programados en la Usina del Arte.Hay algo que está claro: nadie está buscando al gran torcan del siglo XXI. Lo que todavía está por verse (además de elegir qué tango hay que cantar) es el modo. ¿Cómo se coloca la voz? ¿Como Gardel, "el Polaco", "el Tata" Floreal, Rivero o Sosa? ¿O se canta con lo que cada uno trae puesto (mezcla de una vieja grabación de Corsini, con los temas de Calamaro, Charly García, La Vela Puerca y Massacre?Alorsa, el hereje, que dijo chau a los 39 años –a fines de este mes se van a cumplir cinco años–, era de los que escribían y cantaban con lo que traían puesto. Pero hay de todo en la viña del Señor. De los que empilchan y de los que suben al escenario como llegan, vestidos de la calle. De los que tienen voces pequeñas y los que entonan con vozarrones, de los que eligen los tangos viejos y de los que buscan entre lo nuevo algo que resulte interesante.Anteayer hubo tres cantores que, en los rasgos generales de su trabajo, responden a dos tipos de estéticas distintas, que son las que se pueden ver y escuchar hoy en el tango.A las 14.30 en punto, Juan Villarreal apareció sólo en escena –su socio bandoneonista tuvo un problema y no llegó al concierto– para ponerle el pecho a un público que resultó de lo más amable, atento y animado, al momento de aplaudir a este cantor...

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