La revolución en ojotas y frente al mar

 
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Todos los veranos asistimos al mismo minué. Como en aquellos salones del período barroco, vemos a políticos de la oposición acercarse y separarse en un rítmico vaivén, al compás de sutiles cabeceos y sonriendo para la foto. Muchos de estos coqueteos florecen en la playa. Allí, en vez de pollera tutú y zapatos de baile, los que buscan a quién arrimar llevan traje de baño y suelen posar sentados ante una mesa de truco, los pies hundidos en la arena tibia. En lo que va del año, un lector de diarios desprevenido se habrá encontrado con parejas varias, entre ellas Francisco de Narváez y Jorge Macri, Facundo Moyano y Sergio Massa, Alfonso Prat- Gay y Victoria Donda.Mientras estos romances de pretemporada entretienen a la oposición, el Gobierno no descansa. La gira de la Presidenta no trajo sosiego: ella se encargó de agitar las aguas desde el mismo lunes. En medio de su actividad protocolar, despuntó el vicio y lanzó sendos tuits contra este diario. Así, desde Abu Dhabi, mantuvo caliente una de sus batallas, la que libra contra la prensa crítica. También cosechó el http://www.lanacion.com.ar/1545722-maradona-en-un-asado-con-guillermo-moreno-soy-cristinistade http://www.lanacion.com.ar/1545990-maradona-en-politica-siempre-oficialista, que se fotografió con la comitiva oficial enarbolando un cartel en el que http://www.lanacion.com.ar/1545912-las-frases-mas-picantes-de-maradona-en-la-gira-de-cristina célebre ("LTA") al Grupo Clarín (si el exabrupto hubiera tenido un sentido inverso, es decir, desde la vereda de enfrente hacia el Gobierno, los aplaudidores seriales hubieran puesto el grito en el cielo). Así, la ilusión de una semana que no girara alrededor de Cristina y, sobre todo, en la que los ánimos se aplacaran, quedó trunca.Pero a no desesperar. Queda una carta que quizá consiga lo que no pudo la distancia: ¿nadie le ha recomendado unas verdaderas vacaciones a la Presidenta? ¿O acaso la revolución no puede regalarse un descanso? Es posible que la cuestión se complique cuando la revolución depende de una sola persona, pero los que tienen el privilegio de llegar hasta el oído presidencial deberían convencerla de que esos pocos días que se tomó a principios de mes no cuentan. Sería un acto de justicia, porque nadie trabaja tanto como ella. Una temporada de desenchufe de Cristina Kirchner, sin micrófono ni Twitter ni Facebook, representaría además la posibilidad de abrirse a una experiencia de consecuencias insospechadas. Tanto para ella como para el resto de...

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