Un reto diferente para Bianchi

 
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"Hombres de poca fe", podía haber pensado Carlos Bianchi en el momento terrible de Boca, en una Bombonera tomada por el estupor. Quilmes jugaba con todas las comodidades habidas y por haber y la gente, como pasa siempre en los momentos de desorientación, abjuraba de todo aquello en lo que creía ciegamente hasta un poco antes. Pero la verdad es que el primer preocupado, mientras tomaba unos sorbos de agua mineral en medio del desbande, era el propio Bianchi. Si de algo no se pudo catalogar jamás a un producto del Virrey es de vulnerable o frágil, y en ese momento Boca era un equipo de papel."Hombres de poca fe", pudo haber pensado una hora y media más tarde, cuando ya había vuelto el alma al cuerpo, y con ella el aura de infalibilidad de Bianchi, traspapelado en medio de esa incredulidad. Bianchi corporiza ese ideal utópico del técnico, al cual se encomiendan los hinchas de Boca, pero sabe que para construir esa especie de culto necesitó cualidades más terrenales. A un hombre con su experiencia la siesta de casi siete años no pudo haberle borrado el conocimiento, el carácter y el oficio de conductor. Sólo que hoy debe adaptar todo eso a una realidad diferente y necesita que Boca también se amolde a sus necesidades.En eso está el desafío del Virrey. Tal...

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