Reptiles corporativos trepadores

En las empresas modernas hay de todo, hasta reptiles. Algunos se caracterizan por tener la piel rugosa, ajada por mil batallas internas; otros por la velocidad de rayo o por posibilidad de mimetizarse con el ambiente imperante. "No se detenga en ésos hoy. Céntrese en uno de los más peligroso: el trepador, reptil corporativo que se caracteriza por escalar sin mirar qué es lo que pisa", dice con tono aleccionador el Gurú de la cortada de la calle Estomba.

Para hablar de ellos, hay que mencionar la ambición, principal componente de su conducta. Sin embargo, esta característica está en el ADN de muchas corporaciones y empresarios exitosos. Si es una condición para el progreso, ¿cómo es que un empleado moderno se puede convertir en un reptil trepador si la explota en exceso?

James Champy y Michael Hammer son autores del libro Reingeniería de una corporación. Allí postulan: "La ambición es un ingrediente esencial que transforma una idea simple en un negocio global, destrona un imperio, o convierte una familia de inmigrantes en una dinastía financiera".

Champy fue más allá. Escribió junto con Nitin Nohira, un profesor de la Universidad de Harvard, otro libro llamado Ambición, los secretos de los grandes líderes. Allí tomó grandes líderes de la historia moderna, desde Martin Luther King, Deng Xiaoping hasta el gestor de fondos Peter Lynch, y contó qué los movilizó para que sus vidas no pasaran directo al olvido.

Ninguno de estos ilustres nombres tiene demasiado punto de contacto con el reptil corporativo. El punto es el grado y la densidad de la ambición. La literatura cuenta que, en el apogeo del capitalismo de los años noventa, las compañías potenciaban a aquellos personajes con fuertes ambiciones personalistas y con una...

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