Reforma política y electoral: un debate impostergable

 
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El envío al Congreso del proyecto de reforma política y electoral anunciado por el presidente Mauricio Macri resulta un primer paso importante con vistas a la transparencia, la equidad y la modernización del proceso de elecciones en nuestro país. Por su complejidad y porque se pretende aplicarla desde los comicios de 2017, el Poder Ejecutivo ha decidido plantear esa reforma en etapas, estableciendo prioridades. Una de ellas es la instrumentación de la boleta única electrónica, que contará con auditorías, antes y después de la jornada electoral.

Se trata, sin dudas, de un cambio fundamental, cuya aplicación en distritos como Salta, Chaco y la ciudad de Buenos Aires en elecciones pasadas ha dado muy buenos resultados no sólo por la celeridad con que permite acceder al escrutinio y porque la boleta electrónica elimina viejas e indeseables prácticas de la política como el "voto cadena" y el robo de boletas, sino porque los electores tienen la posibilidad de verificar la opción elegida al comparar la impresión de la papeleta con la información que le provee la máquina donde sufraga. Desde ya, es necesaria una capacitación amplia sobre el funcionamiento del sistema para que la equidad que se promueve tenga su correlato en la realidad.

Otro de los puntos importantes de la reforma se vincula con la eliminación de las listas colectoras y de las candidaturas múltiples, es decir, con el "pegado" de boletas, que terminan distorsionando la voluntad de los electores. El proyecto oficial también prohíbe a un mismo candidato participar en elecciones presentándose por una categoría nacional y por otra provincial de manera simultánea.

Dispone, además, que en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) la persona habilitada para votar elija el partido o agrupación donde quiere participar y, luego, los candidatos de su preferencia dentro de las nóminas presentadas por ese sector, posibilidad que, si bien favorece a los partidos políticos, resta autonomía a los ciudadanos, quienes no podrían sufragar en esa instancia, por ejemplo, por un postulante a diputado de una fuerza política y por uno a senador de otra agrupación. Respecto de la obligatoriedad de las PASO, el Gobierno ha decidido postergar ese debate.

No obstante, al anunciar el envío del proyecto al Congreso, el Presidente insistió en seguir evaluando la eficacia de las PASO. En los hechos, esas elecciones han funcionado como meras encuestas previas a los comicios generales y no todos los...

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