El quehacer notarial en la materia tributaria

Autor:Nelly A. Taiana de Brandi
 
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Taiana de Brandi, El quehacer notarial en la materia tributaria
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El quehacer notarial en la materia tributaria*
Por Nelly A. Taiana de Brandi
1. Introducción
Desde el año 20001, y como lo hago periódicamente a lo largo de los últimos
años, regreso a conversar con mis colegas en el intento de volcar en este comenta-
rio algunas reflexiones más sobre el quehacer notarial en la materia tributaria2, cada
vez más arduo, el que, por las responsabilidades y sanciones que conlleva, nos an-
gustia y nos impide trabajar con plenitud en las cuestiones jurídicas que son aquellas
a cuya resolución nos concita nuestra vocación por el derecho.
En la universidad elegimos apuntar, tanto el estudio como nuestra actividad, a
colaborar en el nacimiento válido de las normas que crean las personas para ejercer
sus derechos y regular sus relaciones y, de ninguna manera, a incorporarnos al Es-
tado como uno de sus más importantes y eficientes recaudadores y agentes de in-
formación y control a título gratuito, tarea que los gobiernos nos asignan casi como
si se tratara de una “encomienda honorífica” que debemos agradecer.
Sin embargo es menester que reflexionemos. Asesorar es una de las activida-
des de ejercicio propia de nuestro quehacer como profesionales del derecho y la ma-
teria tributaria en su relación con el acto jurídico que nos es requerido hace a aquél.
No propiciamos una erudita especialización, sólo el conocimiento necesario para
advertir riesgos. Es nuestro deber aprender y saber sobre el tema lo suficiente, lo
básico, de tal manera de estar en condiciones de señalar el encendido de la luz roja
que puede impedir, o aun malograr, la realización de los fines perseguidos por los
requirentes.
Me inicié en estas lides difíciles de resolver desde mi formación en el derecho
privado liberal gracias al doctor José Osvaldo Casás, quien con su entusiasmo, ge-
nerosidad e idoneidad científica y docente pudieron más que mis reservas y aprendí
a razonar estos temas con la lógica tributaria y a entender los principios que le son
propios.
También debí asumir, en un terreno más allá de lo jurídico, que en nuestro país
no existe un sistema tributario sino un régimen desordenado de tributación que, al
decir de Jorge A. Guglielmucci, “compromete el normal desarrollo económico... la
consigna pareciera ser recaudar a cualquier precio”.
En esa apertura, que exigió estudio y dedicación, resultó valioso el apoyo que
recibí ininterrumpidamente del doctor Emir J. Pallavicini y, hace un tiempo, también,
* Extraído del artículo publicado en “Revista del Notariado”. Bibliografía recomendada.
1 Fecha de edición del primer vademécum tributari o, septiembre 2000.
2 Este trabajo no es el de un especialista en la materia impositiva y se acota al derecho tributa-
rio en su vinculación con nuestro quehacer profesional y respecto de algunos aspectos. En aras a
cumplimentar los fines prácticos que perseguimos nos preocu pa atenernos al enf oque que cada si-
tuación merece del organismo de recaudación respectivo más allá de la opinión personal, dejando a
salvo, además, que siempre estamos expuestos a cambios de enfoque y al criterio individual del ins-
pector interviniente.
Taiana de Brandi, El quehacer notarial en la materia tributaria
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los oportunos comentarios de la doctora Marta S. Moussoli; además la puntual se-
lección de material de nuestra biblioteca por su directora, Ana María Danza y sus
colaboradoras, y también, el trabajo concienzudo que, en junio de 2007, realizaron
los profesionales de Entre Ríos, Jorge Abel Ibarra y Roberto Emilio Schunk.
Actualmente, con el hacer desinteresado y efectivo de un grupo de colegas,
hemos recuperado en nuestro Colegio el “Instituto de Derecho Tributario”3. En ese
ámbito compartimos inquietudes, intentamos consensuar opiniones y llevarlas a las
autoridades, arriesgamos fundados dictámenes y buceamos posibles soluciones con
quienes nos consultan, siempre cuidadosos y prudentes en nuestras opiniones obs-
taculizadas, a veces por la deficiente redacción de las normas y, en otros supuestos,
por la distinta “interpretación oficial”. Somos conscientes que por sobre nuestro “co-
rrecto razonamiento” ha de primar la “seguridad de los notarios”. De toda esta in-
quietud, iniciada en 2002, han surgido varias publicaciones4.
2. Potestad recaudadora del Estado
Es de suyo que el Estado necesita recursos para atender las funciones que le-
gitiman su existencia, y que no son propias de un Estado empresario que compite
con los particulares en la actividad económica de riesgo. Tampoco lo son aquellas
que cumple un Estado paternalista que piensa por sus miembros y decide por ellos
lo que les es más conveniente.
Se trata de las funciones fundamentales que justifican la vida en sociedad co-
mo el ámbito que posibilita a cada individuo su realización.
Para cumplir ese cometido, el Estado debe asegurar a las personas condicio-
nes de vida que condigan con sus atributos esenciales: la dignidad, la libertad y el
ejercicio de sus derechos personalísimos.
En vías del cumplimiento de esos fines, el Estado debe asegurar a todos sus
miembros la salud corporal y espiritual, incluida la correcta nutrición, la educación
que no ha de ser gratuita en grados superiores y la justicia independiente y en tiem-
po que garantice la seguridad física y jurídica.
La prestación eficiente de esa encomienda requiere la correcta y oportuna per-
cepción de los tributos, a cuyo fin la potestad tributaria está dotada de:
3 Está integrado por: Armando, Ricardo A.; Mihura de Estrada, Bernardo; González Mantelli,
Pablo J.; Sagua, María N.; Rodríguez Piola, Alberto A.; Rodríguez Foster, Paula M.; Capilla de Viale,
María F.; Gissara de Díaz, Karina; Molina, Javier I.; Molina Isaac, Raúl; Peruzzotti, Arturo E.; Cohen
de Zaiat, María R.; Tripodi, Juan C.; García Bergström, Luis A.; Taiana de Brandi, Nelly A.
4 Algunos apuntes sobre la nueva ley de sellos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “Re-
vista del Notariado”, n° 880, 2005, p. 301; Breve introducción acerca de los gravámenes que inciden
en la actividad notarial, “Revista del Notari ado”, n° 889, 2007, p. 221, y Hablemos del impuesto de
sellos en la Ciudad de Buenos Aires, “Revista del Notariado”, n° 891, 2008, p. 137.
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3. Límites a la potestad recaudadora del Estado
Sin embargo, el Estado no puede ejercer esa potestad en forma arbitraria. El
Estado de derecho exige que, tanto en el plano penal como en el plano tributario,
cada uno de sus miembros conozca con antelación a su accionar: a) las consecuen-
cias legales de sus actos, y b) sus deberes y obligaciones de hacer y no hacer pre-
vistos en anterior ley sancionada por el Poder Legislativo –ley formal– determinante,
en nuestra materia, de las conductas que originan el hecho imponible, el “quantum”
a tributar y los sujetos obligados. Debe entenderse que estas leyes han de ser san-
cionadas por el cuerpo legislativo constitucionalmente competente nacional o provin-
cial.
La autonomía de las provincias propia de nuestra organización federal las habi-
lita a imponer y percibir contribuciones, facultades éstas reconocidas inveteradamen-
te por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Dejamos para otro momento considerar si, también, los concejos deliberantes
municipales están facultados para crear impuestos a más de tasas5.
5 Taiana de Brandi, Nelly A., En aras de la seguridad jurídica y por la eficiencia de las empresas
prestatarias de servicios públicos, “Revista del Notariado”, n° 825, 1991, p. 587.

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