Pura historia de amor

 
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Algunos pensarán que se trata de una bendición divina. Un guiño de aprobación del más allá para una historia en la que la bondad, las almas nobles y el amor están en el centro de la escena. Porque aunque ya llegó el otoño, el sol brilla como si fuera primavera o el último día del verano. Las mariposas de todos colores se empeñan en volar en tándem y cruzar una y otra vez frente a las cámaras de Pol-ka, apostadas en una cancha rugby para captar una escena de Esperanza mía, la tira que comienza esta noche, a las 21, por El Trece. Y entonces aunque un encuentro deportivo no remite demasiado al romance, lo cierto es que el ambiente parece propiciarlo. El amor está en el aire cuando la novicia Esperanza, que en realidad se llama Julia y no es novicia si no una chica en problemas y con necesidad de refugio, recibe con una sonrisa gigante al padre Tomás, que sí es sacerdote aunque empiece a dudar de su vocación al poco tiempo de conocer a la joven que le cambiará la vida. Esa que interpreta Lali Espósito con un entusiasmo que contagia a los que están frente a cámara junto a ella y los técnicos que preparan la próxima escena, un paso más para el romance escrito por Lily Ann Martin y Claudio Lacelli.

Él, Mariano Martínez, llega para grabar el momento del encuentro, que tendrá testigos, los chicos del colegio, sus padres y los varios jugadores de rugby pero todos quedarán en segundo plano cuando Esperanza y Tomás crucen un par de palabras. Ambos luciendo los hábitos religiosos aunque su actitud y sus miradas cuenten otra historia.

"Qué bueno que vino, Padre. Vamos que tengo su vestuario preparado", dice Esperanza tan feliz de verlo que apenas puede contenerse y lo agarra de la mano, la arrastra mientras el cura se resiste un poco, no mucho, porque a esta altura ya entendió que nada detiene al vendaval que es la falsa novicia y tampoco está muy seguro de querer resistirse. De hecho, parece todo lo contrario. La escena se ensaya un par de veces, los protagonistas se ríen, prueban diferentes formas de contar lo que pasa y les pasa mientras el director, Sebastián Pivotto les da indicaciones. "Lali, llevatelo más de prepo. Que se vea un sacudón", pide el realizador y la actriz advierte: "Te voy a sacudir, Mariano". Y Mariano se deja llevar, muy contento.

Antes de grabar hay que esperar que pase un avión que queda muy lindo cruzando el cielo pero que complica el trabajo de los sonidistas y las tres cámaras que siguen toda la escena.

"Acción", grita el...

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