Un presente que abre grietas en el oficialismo

 
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Dos presentes, dos futuros, dos mundos, dos países, dos gobiernos. Dos formas de hacer política. Si la dicotomía se diera entre oficialistas y opositores, solo se trataría de una radicalización de las dinámicas naturales de la política. Cuando la divergencia en la percepción de la realidad llega a ciertos extremos dentro de una misma fuerza, sorprende. Y cuando se registra dentro del oficialismo, alarma.

La actualidad que preocupa a un vasto arco de miembros de Cambiemos, integrado por unos pocos integrantes del gabinete que se animan a expresarlo, legisladores y dirigentes de los tres partidos de la coalición oficialista y funcionarios de Pro de gobiernos distritales, contrasta férreamente con la cotidianeidad que describe y el futuro que proyecta el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

"Estamos muy bien. Fue una semana con señales muy positivas". Con esta aseveración comenzó el viernes por la tarde el diálogo de Peña con este cronista. El combo de , que el Gobierno está a punto de perder en el Congreso, y la indómita, que le ha provocado una caída de entre 6 y 9 puntos en imagen, sumado a , que le costó al Banco Central la pérdida de reservas por US$4300 millones en solo una semana, son para Peña problemas esperables y coyunturales. Para los otros, son luces de alerta de que algo no está bien y, peor aún, de que algo no se quiere aceptar. El jefe de Gabinete replica que hay señales estructurales alentadoras, como el récord de ofertas para participar en los programas de obras públicas de participación público-privada (PPP) y el aumento del 5,1% de la actividad económica en febrero, aunque admite que en los próximos registros se producirá una desaceleración por los efectos de la . Con extraordinaria convicción afirma que no hay desconfianza externa sobre el rumbo del país y augura que la inflación empezará a ceder el mes próximo. Lo mejor no solo está por venir, sino que no tiene dudas de que va a llegar. Sus aciertos político-electorales siguen abriéndole crédito ante los agnósticos, aun en materias en las que no exhibe los mismos pergaminos.

No hay lugar en los dos principales despachos de la Casa Rosada para las objeciones internas y los análisis críticos de analistas independientes respecto de la acumulación de tensiones simultáneas en los frentes político y económico. Adjudican las críticas a falta de información calificada a la que solo ellos estarían accediendo, a dirigentes que han perdido peso dentro del oficialismo o que no...

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