De la política industrial al desarrollo productivo

 
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Los términos y las políticas también tienen su reivindicación: lo que hace apenas una década era sinónimo de "mala palabra", hoy resulta la clave para el crecimiento de un país. La vieja y denostada "política industrial" quedó atrás. Hoy hay que hablar de "políticas de desarrollo productivo". Al menos es lo que plantea un trabajo publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En "¿Cómo repensar el desarrollo productivo? Políticas e instituciones sólidas para la transformación económica", Gustavo Crespi, Eduardo Fernández-Arias y Ernesto Stein recorren el camino para desentrañar las vías por las que se puede transformar a la política industrial -"que a menudo ha sido contraproducente"- en un instrumento útil para aumentar la productividad.

Durante la presentación que hicieron en la Universidad de San Andrés, Fernández-Arias y Stein enfatizaron que las experiencias de crecimiento exitoso en el mundo han estado frecuentemente ligadas a políticas de desarrollo productivo (PDP) activas. Y citaron un ejemplo concreto: la República de Corea.

"Probablemente se trate del caso de desarrollo más exitoso del siglo 20, y la manera en la que dio forma a su economía fue mediante políticas activas de apoyo a sectores específicos en diferentes etapas de desarrollo: desde los fertilizantes a la construcción naviera, los automóviles y, más recientemente, la electrónica", dijeron.

Los escuchaba un grupo de economistas y expertos en políticas públicas, invitado para comentar el libro (entre otros, Lucio Castro, de Cippec; Germán Coloma, de la Universidad del CEMA; José María Fanelli, de Cedes-Conicet-San Andrés); Daniel Heymann, de UBA-San Andrés; Patricia Marino, de INTI; Fernando Navajas, de FIEL; y Verónica Robert, de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

El informe propone "un nuevo marco conceptual para ayudar a los responsables de la toma de decisiones a evaluar mejor y a adoptar las políticas de desarrollo productivo necesarias para prosperar sin caer en los errores del pasado".

Según Castro, el libro es un verdadero tour du force sobre la política que hasta hace muy poco no se nombraba entre los economistas -e incluso los hacedores de política- de América latina y el Caribe: la política industrial. "Sin embargo, lo que el trabajo define como PDP, tiene rasgos muy distintos de la vieja Política Industrial (PI) ya que busca resolver fallas de mercado con un objetivo central: aumentar la productividad, con preferencia de instrumentos...

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