El plan para que Macri sea reelegido

 
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Dicen que el estado de la economía no enamora a nadie y que carece de sensualidad. El crecimiento es moderado para un país largamente estancado. La inflación es todavía alta. Las inversiones se demoran. Ni siquiera el Gobierno lo niega. Es así, acepta. Sin embargo, detrás de ese telón de grisura se esconde un ambicioso plan para reinstalar a Mauricio Macri en la presidencia el próximo año, cuando haya concluido el mandato actual. El proyecto cuenta con dos carriles: el futuro curso de la economía –cómo no– y las serias limitaciones de la oposición. La reelección del Presidente será una consecuencia del gradualismo, que evitó las impopulares políticas de shock, y porque siempre habrá una alternativa peor que él, aseguran los estrategas del oficialismo.

El año económico que transcurre será más módico todavía que el anterior. La sequía que devasta amplias zonas de la pampa húmeda podría comprometer el 0,5 por ciento de crecimiento del PBI en 2018. Es posible, no obstante, que tenga un resultado neutro para los recursos que recauda el Estado. La Argentina es un jugador muy importante en el mercado mundial de la soja. La sequía local subió el precio internacional de ese grano. La cantidad de soja que se venda al mundo (más de un 40 por ciento menos) costará casi lo mismo que la excelente cosecha del año anterior. Pero otra cosa es el PBI, que se mide por la producción, y la repercusión en los pueblos del interior que sentirán la retracción económica, sobre todo en las zonas más afectadas por la falta de agua. Es probable, por lo tanto, que el crecimiento del PBI de este año no supere el 2,5 por ciento, si es que llega a ese porcentaje. Con ese número no seducirán a nadie.

Otra nube que aparece en el horizonte es una posible guerra comercial desatada en el mundo por Donald Trump, que impuso importantes aranceles a las importaciones de acero y aluminio. El proteccionismo en los Estados Unidos resurge justo cuando la Argentina decidió integrarse al mundo. La decisión de Trump ya provocó una dura advertencia de la Unión Europea, que amenazó con hacer lo mismo con productos norteamericanos estratégicos. La Argentina saldría perdiendo, obviamente, de una guerra comercial a nivel planetario.

La lectura que hacen los funcionarios argentinos es distinta: la guerra de Trump es con China, porque quiere reducir la influencia de la potencia asiática en los países emergentes, más que nada en los emergentes latinoamericanos. No es solo una deducción; altos...

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