Pese a un recurso de última hora, Dilma enfrenta su día decisivo

 
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BRASILIA.- Pese a la presentación de recursos jurídicos de última hora, Dilma Rousseff ya está con un pie fuera del Palacio del Planalto.

Por segunda vez en la historia de Brasil (la primera fue la abrupta salida de Fernando Collor de Mello por corrupción, en 1992), el Senado votará hoy por la apertura de un proceso de impeachment contra un presidente -esta vez por manipulación de las cuentas públicas-. Todo indica que la oposición ya cuenta con suficiente apoyo como para apartar a la jefa de Estado de su cargo por hasta 180 días, mientras dure el juicio político. La decisión marcaría la despedida del Partido de los Trabajadores (PT) del gobierno después de más de 13 años en el poder.

Ayer, el gobierno jugó su última carta para mantener a Dilma en el cargo, con un pedido a través de la Abogacía General de la Unión al Supremo Tribunal Federal (STF) para que anule el proceso de juicio político.

Sin embargo, sin esperanzas de revertir su suerte, Dilma, la primera mujer en llegar a la presidencia de Brasil, retiró ayer sus fotos personales y vació los cajones de su despacho en el tercer piso del Planalto. Aires de resignación y pesimismo se respiraban en el palacio presidencial que, de confirmarse el resultado negativo para el gobierno, sería ocupado a partir de mañana interinamente por el vicepresidente Michel Temer.

Hasta hace poco, Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), era principal aliado del PT; ahora es acusado de "traidor" y "golpista" por Dilma. "Me siento víctima de una injusticia, pero soy el tipo de víctima luchadora, que no desiste", afirmó desafiante Dilma.

"Soy una víctima con conciencia, con capacidad de lucha", agregó la ex guerrillera durante la dictadura militar ante un auditorio de mujeres, en el que tal vez sea su último acto como presidenta.

Si la moción del impeachment recibe el respaldo de una mayoría simple (41) de los 81 senadores, Dilma será separada de inmediato de su cargo mientras espera, refugiada en la residencia presidencial del Palacio da Alvorada, el fin del juicio político propiamente dicho, realizado por el Senado bajo la presidencia del titular del STF. De ser hallada culpable por dos tercios de la Cámara alta (54 senadores) de maquillar las cuentas públicas, será efectivamente destituida e inhabilitada para cargos electivos por ocho años. En tanto, Temer deberá completar el resto del mandato actual, que vence el 31 de diciembre de 2018. Si fuera declarada inocente, podría volver...

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