Perros del mal

 
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A los 6 minutos y 25 segundos de iniciado el combate, Hijo del Perro Aguayo comienza a morir. Lo arrodilla una patada voladora de Misterio Rey. Queda colgando de la garganta y de los brazos que rebotan sobre una cuerda de acero. Manik, su compañero enmascarado, lo palmea. El cuerpo del Perrito cae a la primera cuerda. Misterio Rey lanza otra patada. Su célebre 619 no toca la cabeza del Perrito. Misterio Rey se acerca preocupado. Se corre cuando llega Konnan, pero el asistente zamarrea el cuerpo del Perrito, que se desploma en el ring. El combate sigue a medio metro del cuerpo encorvado. Dos contra uno, Misterio Rey y su compañero Extreme Tiger doblegan al solitario Manik. Misterio Rey se tira desde la cuerda más alta. "¡Uno! ¡Dos! ¡Tres!". A los 7m50s el árbitro levanta los brazos de los ganadores. Fin de la pelea. Pedro Aguayo Ramírez, "El can de Nochistlán", "El Líder de la Jauría", lleva un minuto y 25 segundos muriéndose en un ring de Tijuana. Las decenas de imágenes en la web son aterradoras (https://www.youtube.com/watch?v=1Q_fA4rOkMI).

La lucha libre, un circo disfrazado de deporte, espectáculo con rating de la tele globalizada, lleva décadas de popularidad en Estados Unidos y también en México. Todo es fingido menos las consecuencias de los golpes. Un boxeador puede pelear tres veces al año. Un luchador, hasta 300. La pelea del viernes 20 de marzo es la vuelta a Tijuana del gran Misterio Rey. Su estilo aéreo, sus famosas patadas voladoras, llegan desde Estados Unidos. Pero Hijo del Perro Aguayo lo castiga de entrada. Malo entre los malos, lo ata entre las cuerdas y le pega indefenso. Desafía a la multitud que lo abuchea. Lo pisa entre la gente. Lo golpea con sillas. Misterio Rey finge dolor. Hasta que resucita. A los 6 minutos y 08 segundos lanza una primera patada. Golpeado en la cabeza, Hijo del Perro Aguayo rebota de modo aparatoso. Misterio Rey lo arroja fuera del ring con una Hurricanrana. El Perrito roza su cabeza con el borde del cuadrilátero. Vuelve de inmediato, pero pesado y lento. Misterio Rey lo recibe con una nueva patada voladora. Las dos piernas impactan contra el hombro. Hijo del Perro Aguayo gira y queda arrodillado frente a la multitud. La asistencia profesional llega sólo cuando la pelea termina. El médico de turno, Ernesto Franco, demora porque está atendiendo a otros luchadores. Le sangra el ojo derecho. "¡Cánula! ¡Cánula!", grita alguien. No le toman signos vitales. No hay respiración artificial. No hay cuello...

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