La pérdida del sentido común

 
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Cuanto mayor es el cargo que ocupa una persona, mayor es la coherencia que se espera de ella en cuanto al compromiso y responsabilidad con que actúa. Resulta, pues, natural que a la dirigencia se le exijan mayores niveles de profesionalismo y que su conducta en la función pública sea precedida por suficientes reflexiones sobre lo que ha de hacer y no de decisiones que sean el fruto inevitable de la improvisación, cuando no de hechos ilícitos.Se pueden transmitir testimonios de la más diversa naturaleza para entender que la Argentina no pasa en ese aspecto por el mejor momento, con el agravante de que la pérdida de sentido común de los gobernantes es acompañada por un estilo de dominación cada vez más sostenido y preocupante.Decretos, resoluciones, circulares y normativas emanadas del aparato estatal ofenden con frecuencia el raciocinio de la sociedad. Y hasta pretenden que las acepte el mundo, como la negativa a cumplir con fallos de tribunales actuantes en organismos internacionales de los que participa el país.No es cuestión de juzgar tales comportamientos sólo por su oportunidad o contenido, por su corte progresista, liberal o retrógrado. De lo que se trata es que respondan a un mínimo de lógica y de sentido común.Las recientes decisiones de la AFIP para habilitar la compra de dólares a quienes viajen al exterior equivalen a una inadmisible provocación en el ánimo de los viajeros. ¿Y qué decir, por ejemplo, de la Secretaría de Comercio, cuando determina que las empresas que necesitan importar, primero exporten por igual cantidad no importa qué, obligándolas así a involucrarse en actividades ajenas y, por lo tanto, que les son desconocidas?En la misma línea puede ubicarse la prórroga que viene sucediéndose, desde el año 2002, de la ley de emergencia económica. ¿No es que el Gobierno se ufana de que el país atraviesa un ciclo de casi 10 años de crecimiento sostenido?Los absurdos obstáculos a la importación de libros y revistas bajo pretexto de que se resguardaba la seguridad de la población y el medio ambiente ante las tintas foráneas con elevados niveles de plomo suscitó tanto la risa como el llanto, según cómo se los mirara.Las medidas tendientes a que las empresas no deriven sus dividendos al exterior, o los dichos de Mercedes Marcó del Pont...

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