Parques nacionales marinos

 
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Luego de tres décadas de paciente labor, la Argentina logró que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar aprobara su pedido de extender el límite de nuestra plataforma continental. Como señalamos ayer en esta columna, ese límite se ha extendido hasta las 350 millas, con un aumento del 35 por ciento sobre la superficie anterior.

Por eso, hoy la conservación de la biodiversidad marina reviste aún más importancia para el país y el bienestar de sus habitantes. Las Naciones Unidas han convocado a la Conferencia de los Océanos en Nueva York, que comenzó ayer y se extenderá hasta el próximo viernes. Es la primera de ese organismo destinada a que el mundo revierta el deterioro de la salud de los océanos y los mares con soluciones concretas y para que los países miembros redoblen sus esfuerzos en pos de su protección.

En ese sentido, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Administración de Parques Nacionales han organizado recientemente una Consulta Nacional de Océanos y Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y con el objetivo de acordar una posición activa de nuestro país en la materia.

La administración actual se ha propuesto impulsar el desarrollo de nuevos parques nacionales y reservas naturales. El Presidente, en su discurso ante el Congreso, se comprometió a duplicar la superficie de áreas naturales protegidas. Es por eso que el incremento en la cantidad, superficie y eficacia de las áreas marinas protegidas en aguas nacionales puede ser clave para cumplir la promesa presidencial.

Nuestro país debe lograr progresos sustanciales en la protección del ecosistema marino y necesita mitigar los daños que las prácticas no sostenibles y la pesca ilegal de buques extranjeros están ocasionando a nuestros recursos del mar.

Los países más avanzados del mundo dedican importantes esfuerzos a proteger sus ecosistemas marítimos y estas prácticas generan beneficios ambientales, económicos y sociales. En algunas se permiten usos como la pesca de bajo impacto ambiental; en otras se realiza investigación científica, y existen sectores que pueden implicar una protección estricta, sin usos extractivos, con el objetivo de proveer áreas de refugio a las especies vivas y puntos de referencia para la gestión del resto del mar. De este modo se contribuye a la restauración de las pesquerías. La mayor abundancia y biomasa de especies de interés comercial puede...

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