El pacto. Caso AMIA: un submundo de mentiras, espías y pecados

 
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De todas las afirmaciones del juez Rodolfo Canicoba Corral sobre Alberto Nisman por el acuerdo con Irán, hay una que los funcionarios y medios de comunicación oficialistas pasaron por alto: el de Nisman es un ejemplo de cómo funcionaría la Justicia si se les otorgara la dirección del proceso a los fiscales.

La alusión de Canicoba a la reforma del Código de Procedimientos puede convertirse en regla universal: el kirchnerismo suele dañarse con instrumentos que él mismo ha construido. Nada que sorprenda. Para ese grupo humano la incoherencia no tiene secretos. Es la conclusión principal, acaso la única definitiva, que se puede inferir de la gravísima imputación de Nisman.

El principal desafío que el fiscal tendrá hoy, cuando justifique su escrito ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, será demostrar que el Gobierno acordó con el régimen de Mahmoud Ahmadinejad el levantamiento de las alertas rojas de Interpol contra los iraníes acusados por el atentado terrorista. Quien fue secretario general de Interpol cuando se firmó aquel memorándum, Ronald Noble, aseguró que Héctor Timerman siempre aclaró que el pacto no implicaba anular esos pedidos de captura. Noble fue más lejos. Dijo que Nisman miente.

El 18 de julio de 1994 el atentado a la sede de la AMIA, en Pasteur 633, dejó 85 muertos y más de 200 heridos. La investigación recayó en el juzgado a cargo de Juan José Galeano, que instruyó la causa durante casi una década y luego fue destituido por el Consejo de la Magistratura, acusado de mal desempeño. Ahora, la pesquisa está en manos del juez Rodolfo Canicoba Corral, mientras que la causa por las irregularidades en la investigación la instruye el magistrado Ariel Lijo

Lo que Noble no está obligado a explicar es por qué Timerman debió ilustrarlo acerca de que el arreglo que había firmado con su colega Alí Akbar Salehi no suponía cesar con la búsqueda de los imputados. La razón es sencilla. Salehi consiguió que Timerman aceptara el inciso 7º del pacto, que dice: "Este acuerdo, luego de ser firmado, será remitido conjuntamente por ambos cancilleres al secretario general de Interpol en cumplimiento a requisitos exigidos por Interpol con relación a este caso". Si no fue una concesión, aceptar la redacción brumosa de esa cláusula fue un enorme error del canciller.

La afirmación de Noble es relevante para la defensa del Gobierno. Pero también para desbaratar algunas de sus acusaciones. Noble fue jefe del Servicio Secreto de los Estados Unidos, que custodia al presidente de ese país. Fue también el responsable de la agencia norteamericana de control de armas de fuego. Y de la oficina de persecución al lavado de activos extranjeros. Dicho de otro modo: Noble es un agente del "imperio". ¿Cómo se puede afirmar, entonces, que Nisman denunció a la señora de Kirchner a pedido de la embajada estadounidense, como sostiene la versión oficial? Es una pregunta que, como tantas otras, la señora de Kirchner no se formula.

Es curioso que Nisman no haya consultado a Noble antes de redactar su escrito. Y que tampoco haya coordinado su posición con Canicoba Corral, el juez del caso. Este magistrado también se convirtió en un puntal para la posición oficial. Dijo que sólo había autorizado una...

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