La obsecuencia no paga

 
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Ausente la Presidenta, los conceptos políticos más reveladores siguen saliendo de las oficinas de . Ha sido siempre una paradoja de esta administración: el funcionario más verticalista, soldado del proyecto, es a la vez el más autónomo en el discurso. El jueves de la semana pasada, el secretario estaba de buen humor. Lo visitaban propietarios de estaciones de servicio nucleados en Cecha, cámara con sede en Córdoba, inquietos por lo que ocurrirá con los precios en el verano.La http://www.lanacion.com.ar/1634723-ypf-volvio-a-aumentar-sus-combustibles-en-un-4-promedio, tomada por Moreno en abril, fija valores máximos para la nafta y el gasoil y vence el 25 de este mes. En las estaciones piden una recomposición de los márgenes. Moreno no despejó todavía esa duda, pero deslizó conceptos que son, desde entonces, sometidos a pericias lingüísticas en la industria petrolera.Estaba chistoso, y así recibió a Oscar Díaz, líder de Cecha. "Gordo, yo ya sé todo de vos: sé que sos radical, así que no me rompas las pelotas", empezó, y se explayó sobre el tope de precios que, en su momento, en los considerandos de la resolución 35, se justificó en "los derechos del consumidor". Pero no. Era lo que suponían los petroleros: según Moreno, el verdadero objetivo fue achicar las distancias entre los valores de Shell y los del resto del mercado.Viejo anhelo de los Eskenazi y, ahora, de Miguel Galluccio, CEO de YPF: como la empresa tiene las naftas y el gasoil más baratos, es también la más expuesta a quedarse sin combustible. Otra ironía económica local: empresarios que, por la magia de la distorsión de precios y los subsidios, prefieren vender menos."Shell siempre marca el camino de los precios", dijo ese día Moreno, y se sinceró: "Lamentablemente, durante toda mi gestión, no me pude poner de acuerdo con Shell". Se refirió entonces al presidente de la compañía, Juan José Aranguren: "Es un tipo al que yo respeto muchísimo. No me cabe duda de que es el que más sabe de esto. Es excesivamente inteligente y el único que me pudo torcer el brazo. A pesar de todo, cada fin de año nos mandamos tarjetas".El auditorio estaba perplejo. Vale, aquí, una aclaración para los sanedrines de la ortodoxia periodística: el contenido de la reunión fue confirmado a este diario por tres ejecutivos y un informe interno, incluidos asistentes que no se llevan bien con el presidente de Shell.El extraño elogio interpela al empresariado en general. Aranguren no sólo carga con 57 pedidos de prisión y casi 90...

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