Un nuevo estilo de conducción y un alivio para el Gobierno

 
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El reemplazo de por como presidente de la Corte es, como medida interna, el gesto de cambio más radical que podría haber mostrado el tribunal. El nuevo presidente es la antítesis de su antecesor. Lorenzetti, de altísima exposición, era el gran conductor y nucleaba la representación política de la Corte.Apostaba a instalar desde la Justicia "políticas de Estado" y seguía muy de cerca -con reuniones personales- la marcha de las causas de Comodoro Py más sensibles para el poder. Decía que cada etapa de debería ser recordada, como en Estados Unidos, por el nombre de su presidente.Rosenkrantz, de perfil técnico, le huye a las cámaras. Era el candidato ideal para una Corte que hoy quiere presentarse como más horizontal en el reparto del poder y "más jurídica". Que, a la vieja usanza, hable "por sus sentencias" (Lorenzetti, en cambio, hizo de la comunicación una de sus políticas centrales). Pero Rosenkrantz es, también, un juez elegido por Mauricio Macri."Para el Gobierno esto es un gol de media cancha", dijo a LA NACION un alto funcionario. Más allá de que Lorenzetti deja la presidencia por decisión de Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Elena Highton (y con la firma oficial de ellos más la del propio Lorenzetti), en el entorno de Macri venían jugando todas sus fichas para que esto pasara. Elisa Carrió se erigió ayer como verdugo, pero no menos méritos les reconocen puertas adentro a hombres como Fabián Rodríguez Simón y el ministro . "Es algo que ni siquiera Cristina consiguió, con todas sus mayorías", dijo, exultante, un funcionario de Macri cuando la noticia, que él admite haber tenido de antemano, acababa de hacerse pública. Rápidamente agregó: "No fuimos nosotros. Fue una decisión ciento por ciento de la Corte". Ahora, en el Gobierno dicen que la alegría es medida. Que están esperando "las represalias".Desde el primer día la relación con Lorenzetti fue difícil. Dos semanas antes de que Macri asumiera la presidencia, la Corte hizo público un fallo que ordenó que la Nación le devolviera decenas de miles de millones de pesos a las provincias. El macrismo le adjudicó la gentileza a Lorenzetti, que además de haber sido uno de los tres firmantes -con Maqueda y Carlos Fayt- usó siempre, como presidente, la llave para decidir qué temas llevaba a cada acuerdo, le recriminan.Después, se sucedieron cruces entre las cúpulas de los dos poderes por el presupuesto de la Justicia, y por las ferias y los horarios de los tribunales (fue cuando...

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