Un nuevo discurso para un clima internacional adverso

 
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Las primeras apariciones de Nicolás Dujovne como ministro de Hacienda expresan un reajuste en el discurso económico oficial. Dujovne se presentó como el ejecutor del capítulo fiscal de un programa cuyo titular es Mauricio Macri. Esa exaltación del rol presidencial es la otra cara del elogio al trabajo en equipo. El detalle es relevante para una administración que se sostiene en el financiamiento externo. Que quede claro a los mercados: el garante es Macri. La segunda novedad de las presentaciones de Dujovne es su intensidad: seis entrevistas en un día. El nuevo ministro fue llamado a llenar un vacío didáctico: el Gobierno careció hasta ahora de una explicación general y sistematizada de su estrategia económica. La tercera nota destacable es que, con Dujovne, esa explicación pone énfasis en el estado de las cuentas públicas. No es una preferencia arbitraria. Es la respuesta a un contexto internacional que ha tenido cambios inquietantes.

El financiamiento es más costoso; el precio del petróleo, que guía el de los productos energéticos que importa la Argentina, promete subir; y desde los Estados Unidos están llegando las primeras señales de la nueva prioridad de las economías avanzadas de Occidente: crear trabajo doméstico y, en consecuencia, evitar la inversión directa en el extranjero.

Los vientos del mundo indican que el sistema financiero va a ser mucho más estricto con los países emergentes. Por eso el primer mensaje de Dujovne fue prometer un déficit fiscal inferior al 4,2% pautado en el presupuesto. Ese esfuerzo adicional fue el primer tema de discusión dentro del nuevo gabinete. Primero con Luis "Toto" Caputo, que festeja poder explicar a los banqueros que las necesidades financieras serán menores que las esperadas. Y luego con Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, cuyo control sobre la gestión económica es ahora mucho más directo. Lopetegui es siempre un entusiasta de la racionalidad fiscal. Quintana, en cambio, sigue confiando en la simpatía de los inversores hacia Macri como blindaje externo. Matices.

Colocar la reducción del déficit como objetivo principal de la gestión económica significa relegar otras prioridades: los ingresos adicionales a los presupuestados no se destinarán a nuevos gastos, y tampoco habilitarán, en un principio, una rebaja de impuestos. Cualquier reforma tributaria deberá garantizar el piso actual de recaudación. La intención principal es, entonces, ganar independencia respecto del endeudamiento...

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