Neuer desactiva la caldera del Maracaná y Alemania festeja

 
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RÍO DE JANEIRO.– Tranquilamente pudo haber sido otro partido con destino de prórroga, con un resultado incierto hasta el último segundo, pero Manuel Neuer sentía demasiado calor para seguir con el buzo puesto durante media hora más. Para ser figura le alcanzaban 90 minutos sofocantes. Bajo una temperatura de 30 grados, sin una mínima brisa, en uno de los días más cálidos de las últimas semanas en Río de Janeiro, el formidable arquero alemán ya tenía ganas de quedarse en remera, refrescarse e ir a festejar el triunfo con un grupo de compatriotas que estaba en una de las cabeceras. Después de dar una cátedra ante Argelia de cómo debe jugar un arquero-líbero, Neuer demostró ayer que bajo los tres palos es igual de eficiente y seguro. Se agotaba el descuento de cuatro minutos que había dado Pitana y Benzema, cuya elegancia futbolística se extrañará en lo que queda del Mundial, se hizo un espacio con una gambeta dentro del área y sacó el remate que debía ser el empate de Francia, que lo merecía. Como si tuviera toda la información de lo que iba a hacer el N° 10 francés, Neuer cubrió el primer poste, levantó una mano y desvió el tiro. Ni un gramo de ampulosidad para una intervención que tenía el peso de una clasificación. Una pequeña revancha también para Neuer después de haber sufrido con Bayern Munich el vendaval de Benzema y Real Madrid en la Liga de Campeones.Si se trata de defender el prestigio y el orgullo del fútbol europeo en el históricamente inhóspito suelo americano, Alemania es el canciller más confiable. Aun en días de rendimiento apenas discreto, como ayer, con un equipo que prefirió descansar más en la temprana ventaja y en el candado que Neuer y Hummels pusieron en su arco que en la idea de mandar en el partido a través de la pelota, el toque y la circulación. Si hay algo que Alemania no siente es vértigo ni pánico en estos tramos del torneo. Es semifinalista por cuarta vez consecutiva, todo un récord mundialista. Desde Suiza 1954 que no sale de los ocho mejores. Al primer Mundial de Brasil, en 1950, no vino porque internacionalmente estaba pagando como nación las aberraciones del nazismo. Con los panzers de otras décadas o el estilo más refinado y técnico que pregona ahora, Alemania está acostumbrada a pedir cita para la última semana: en 13 de sus 18 participaciones finalizó entre los cuatro primeros. Es cierto que el...

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