Nadie sabe qué hacer con las FF.AA. y los mapuches

 
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La Argentina de hoy se asemeja a una pequeña embarcación que navega en la mitad del cauce de un ancho río, caudaloso y revuelto. Sus tripulantes saben que en la orilla hacia la que avanzan pueden encontrar el destino de grandeza y previsibilidad que tanto soñaron. Pero ante los riesgos que suponen los no pocos temporales que se avecinan, a veces dudan entre seguir ese rumbo o retornar al punto de partida, desandando lo andado.

Entre los factores inhibitorios para avanzar hacia la orilla del futuro, hay una barrera de prejuicios que no sólo anidan en buena parte de la sociedad, sino también en una dirigencia poco dispuesta a dejar una supuesta zona de confort, que no excluye a algunos hombres del propio gobierno de Mauricio Macri.

Son esos prejuicios los que impiden, entre otras cosas, debatir con la necesaria madurez cuestiones tales como qué hacer con las Fuerzas Armadas y qué actitud tomar frente a los muchas veces violentos reclamos de quienes dicen representar a los llamados pueblos originarios. Otra asignatura pendiente, la reforma de un Estado elefantiásico e ineficiente, también es a menudo presa de uno de los mitos que carcome y, en ocasiones, propicia la inacción de las autoridades: el prejuicio de que Macri sólo gobierna para los ricos.

La trágica desaparición del submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes evidenció un problema estructural, que arrastramos desde el fin de la guerra de las Malvinas aunque nunca ocupó un lugar privilegiado en la agenda pública: el desmantelamiento de nuestra industria de la defensa y el deterioro material de las Fuerzas Armadas.

Al malestar que provocó en las últimas horas la decisión de suspender las tareas de rescate de los tripulantes entre sus familiares, se sumaron denuncias por parte de algunos de estos que pondrían en duda la explicación oficial de que el submarino estaba en perfectas condiciones cuando inició su última misión. Además de las sospechas de negociados que provocaron las reparaciones de la nave durante la gestión kirchnerista, varios parientes de quienes viajaban en el ARA San Juan han declarado que este se encontraba en pésimas condiciones y que, en 2014, ya había tenido fallas en su sistema de propulsión, que provo-caron momentos de angustia en la tripulación.

A juicio de no pocos especialistas, las Fuerzas Armadas argentinas son una fantasía. Las anécdotas que pueden ilustrar esta situación son muchas. Basta recordar una citada por el diputado de Cambiemos Gastón Roma...

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