Moyano le marca los tiempos a la CGT

 
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fantasea en la intimidad con repetir una jugada que el año pasado le dio rédito. El 14 de junio de 2018 dispuso un paro sectorial de los camioneros que sirvió finalmente como factor de presión y puntapié de la huelga general que la activó 11 días después. Le marcó la cancha al entonces triunvirato de mando. Es casi un espejo de lo que sucederá el martes próximo, cuando los gremios cegetistas disidentes, que anidan bajo el liderazgo del jefe camionero, activen , a espaldas de la principal central obrera y en un abierto desafío a su conducción.En esta nueva cruzada, Moyano avanza con aliados circunstanciales. Cerró filas con el bancario Sergio Palazzo y los mecánicos del Smata, con los gremios aeronáuticos y portuarios, las tres vertientes de la CTA, la izquierda y los movimientos sociales. Ya sin el botón de mando para frenar el transporte público de pasajeros, el líder camionero logró hace algunos días penetrar las bases de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), el influyente gremio de los colectiveros, cuyo músculo es determinante para garantizar el impacto de una huelga general.El acercamiento fue con Miguel Bustinduy, un dirigente que se abrió de Roberto Fernández y lo intentó desafiar el año pasado en las urnas. El moyanismo extendió además sus tentáculos en la línea 60, del Grupo DOTA, un sector empresario que fogoneó entusiasmado el surgimiento de cualquier oposición a Fernández, un gremialista al que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, considera casi como un hombre propio y con el que negocia el reparto de 2600 millones de pesos mensuales en subsidios.También se activaron gestiones para alterar el normal funcionamiento de los ferrocarriles. Moyano tiene garantizada únicamente la adhesión de Rubén Sobrero, líder de la seccional oeste de la Unión Ferroviaria, quien podría ser sancionado ya que no estaría habilitado a promover el paro si no es con el aval de la cúpula nacional del gremio, según uno de los últimos fallos de la Corte sobre el derecho a huelga.El desafío de Moyano y sus aliados será exhibir que un paro puede ser exitoso sin la adhesión del transporte ni de los principales gremios de la CGT. Se logró en 1994, en el marco de una Marcha Federal en rechazo de las políticas de Carlos Menem. También en los meses previos a la caída de Fernando de la Rúa.La dificultad de hacerse con esa postal de país paralizado empujó a Moyano y al resto de los organizadores de la protesta a montar un escenario en la Plaza de Mayo y...

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