Muchos mitos, pocas verdades

 
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"Creo que el anecdotario que rodea algo es la sumatoria y el depósito de miles de voluntades y nunca de lo que realmente pasó" (Indio Solari a LA NACION, en 2000).Muchos mitos. En los últimos treinta años se han tejido en torno a la figura del Indio Solari y a los conciertos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota un sinfín de mitos y leyendas urbanas. Que fue profesor de educación física en el Colegio Militar durante la dictadura; que vive en una mansión imposible de hallar en el laberíntico trazado de Parque Leloir; que nunca sale de su casa y que, cuando lo hace, se disfraza para evitar el contacto con la gente; que está custodiado por una jauría feroz capaz de matar al intruso al mínimo silbido de su amo.El fin de semana pasado, luego de batir un nuevo récord de convocatoria en Gualeguaychú, Solari y su gente sumaron un capítulo más para su mitología extraordinaria. Que su "feroz" público hizo "asados de pony" a la vera del río, que comían patos de la laguna del Parque Unzué y hasta que el mismísimo Solari había denunciado como "miserable" el paro sindical ocurrido días atrás. Nada de eso sucedió, pero el gigantismo alrededor de los últimos conciertos del Indio todo lo permite. Incluso que sus seguidores peleen ahora no por haber visto "el mejor show de su historia", sino por haber sobrevivido al "más caótico concierto de su carrera" (el de Mendoza del año último, con aguanieve y temperaturas bajo cero; el de Gualeguaychú, con barro hasta la cintura)."Existe una especie de recuerdo general que necesita ser una descripción histórica, algo que guarda muy poco de verdad -decía Solari a LA NACION, ya hace catorce años-. La realidad es algo más profundo, es una exteriorización de la verdad. Pasa por otro lado. Muchas veces el recuerdo que uno tiene puede mejorar la intimidad de los hechos, pero puede desmejorar la historia. Y no sé si uno tiene derecho. Porque la historia de los Redondos, el mito, no nos pertenece a nosotros, sino al superorganismo, a todos los demás, a la gente que fue a vernos y a los chicos que mienten y dicen que fueron a vernos."Unas pocas verdades. Que el gigantismo se come al hecho artístico es una premisa que se hizo verdad hace ya mucho tiempo: en los conciertos de los Redondos, antes, y del Indio, ahora. El año último lo confirmaba Skay Beilinson, recordando los últimos años de la banda: "En ese...

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